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    Cielos Argentinos : Junio 2013 

 

 





Ideal para aquellos que se aburren con las tradicionales clases de aeróbics,
cinco innovadoras disciplinas para ponerle onda al invierno:

Kagoo Jump, Bikram Yoga, Acrobacia, Cross Fit y Boot Camp.

Rutinas aburridas, ejercicios monótonos, falta de motivación o de tiempo. Las excusas – y la culpa –  se multiplican a la hora de intentar poner el cuerpo en forma. Por eso, cada vez más centros de fitness decidieron ampliar su oferta y demostrar que hacer ejercicio también puede ser una tarea divertida.





Entrenamientos de alta exigencia, yoga a 42 grados o variantes más entretenidas como acrobacia en tela o Kangoo Jump, son algunas de las nuevas propuestas, que cada vez suman más adeptos y compiten con los tradicionales aparatos y clases de aeróbic. “La gente se aburre rápidamente de los gimnasios y está en la búsqueda permanente de disciplinas que la saquen de la rutina del trabajo y la vida diaria”, explica el personal trainer Daniel Tangona.




Porque, siempre y cuando se tomen todos los recaudos necesarios y se realice un chequeo médico previo, hacer ejercicio también puede ser un juego. Pero ojo: si bien lo lúdico es el principal protagonista de estas disciplinas, hay que tener en cuenta que el entrenamiento físico es intenso; por eso, lo recomendable es empezar con dos clases por semana e ir incrementando de a poco. Ahora sí, ya no hay excusas: cinco nuevas tendencias deportivas para quemar calorías, desestresarse y, sobre todo, ¡disfrutar!


Como los canguros
Además de lo divertido que puede ser la sensación de rebotar por el espacio, Kangoo Jump es una actividad que incrementa la fuerza, resistencia y velocidad. Aunque a primera vista puede parecer difícil y peligroso, el método es seguro.
Se trata de unas zapatillas especiales que tienen un sistema de amortiguación diseñado para rebotar y que reduce el impacto de los saltos hasta en un 80 por ciento. Al ser similar a una clase aeróbica, en un mismo salto tonifica piernas, glúteos y abdominales. Además, garantizan que con esta actividad se quema un 25 por ciento más de calorías que con las actividades convencionales. “Los clientes se acercan porque buscan algo divertido que les haga hacer ejercicio sin darse cuenta”, relata Nicolás Cadaveira, instructor oficial de Kangoo Jump.


La gota gorda
En esta disciplina existen tres números claves: 26-90-42. ¿De qué se trata?
El Bikram Yoga combina una rutina de 26 posturas durante 90 minutos, en un salón climatizado a 42 grados. Sí, ¡42 grados!
Pese a lo controversial que suena, está diseñada para todo público. “Este tipo de yoga es una actividad muy recomendable, pero hay que tener en cuenta que exige una performance
física intensa y a altas temperaturas”, advierte Marcelo Halac, jefe de la Unidad de Investigación de Cirugía Cardiovascular del Hospital Italiano.

Por eso aclara: “Uno mismo pone el límite de cuánto esfuerzo que hacer”.

Esta técnica nació en la India gracias a Bikram Choudhury y en la Argentina puede practicársela en un solo lugar: Bikram Yoga Buenos Aires. Allí, botella de agua y toalla en mano, el trabajar a elevadas temperaturas permite que los músculos se relajen más rápido y que las grasas del cuerpo se distribuyan de manera eficiente para ser eliminadas en poco tiempo.
Para tener una idea más clara de los beneficios: hacer 90 minutos de Bikram Yoga equivale a correr 10 kilómetros.


Por los aires
Desafiar la ley de la gravedad y experimentar una sensación similar a volar son sólo algunos de los beneficios extras de practicar acrobacia.
Gracias a la adrenalina que genera la altura, las clases tienen un condimento especial y ayudan a dominar el cuerpo en su totalidad.
Hoy se trata de una de las actividades físicas más completas y creativas: durante 90 minutos, se combina acrobacia en tela y aro, tanto en el aire como en el piso.
Además de desarrollar el tono muscular e incrementar la flexibilidad, también aumenta la resistencia física y mental, ya que requiere de mucha concentración. “Trabajamos elongación, fuerza y agilidad, pero sobre todo, nos permitimos confiar en nosotros mismos”, afirma Soledad. Ella lo practica desde hace dos años y asegura que es “una hora y media de total estimulación de los sentidos”.
Asimismo, esta técnica apunta a tonificar dos de los grandes dolores de cabeza de las mujeres:
brazos y abdominales. Siempre y cuando no se sufra de vértigo, hernias o lesiones, todas las personas pueden practicarlo, inclusive chicos.





Al mejor estilo Rocky
“Los gimnasios usan máquinas, nosotros las creamos” es la frase que recibe a los alumnos en CrossFit Tuluka. Allí no hay espejos, televisores ni distracciones. El escenario se completa con ruedas de tractor, mazas, pesas, barras, anillas, pelotas y bolsas de arena para cargar.
CrossFit es una disciplina variada, funcional e intensa, creada en Estados Unidos para las tropas de élite o los deportistas de combate y alto rendimiento. Desde 2009, esta nueva modalidad llegó a nuestro país y atrapó a aquellas personas cansadas de pasar 40 minutos frente a una cinta.
Si bien escuchar la palabra “entrenamiento militar” no suena muy divertido, CrossFit lo es. ¿Cómo? A través de la creatividad y el efecto sorpresa: “Nuestro enemigo es la rutina, por eso jamás repetimos un entrenamiento. Los clientes nunca saben qué va a pasar al día siguiente”, explica Martín Casas, uno de los dueños de Tuluka y pionero en traer la técnica a Sudamérica.
Cada clase dura una hora y es supervisada por un coach. Así, cada “Workout of the day” (entrenamiento del día) es adaptado a las capacidades físicas de cada persona.


Cuerpo a tierra
Al igual que en los entrenamientos militares norteamericanos, Boot Camp combina trabajos de flexibilidad, fuerza, coordinación y velocidad. Pero lo atractivo de esta disciplina es que también
hay que transportar troncos, saltar vallas, desplazarse cuerpo a tierra, y esquivar conos o charcos de agua. Todo debe sortearse. “La esencia es que el cuerpo y nuestro cerebro deben ser muy
fuertes. Es como la vida: hay obstáculos permanentemente”, asegura Daniel Tangona, entrenador y pionero en traer esta técnica al país. El Boot Camp es apto para todas las edades y sexos, pero sumamente exigente: “Cada uno debe escuchar a su cuerpo y no debe hacer más de lo que puede. Estamos muy atentos a ese punto, somos inflexibles: si no va más, no va más. Afuera, a descansar, a hidratarse”, afirma el entrenador.
Aunque esta disciplina suena agotadora, es ideal para aquellos que buscan resultados rápidos. En sólo seis semanas, descender hasta 7 kilos y reducir hasta 15 centímetros de contorno corporal son sólo algunos de los beneficios de jugar a ser un recluta..


 

 

 



(Daniel Tangona, (54911) 3639-1200)