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  Revista SUSANA - Octubre 2011

 

 






BATALLA a la celulitis

Sabemos que no va a desaparecer pero sí podemos mejorar muchísimo su aspecto. Cómo atacarla desde todos los frentes: con cremas, con tratamientos en gabinete, con gimnasia y con una dieta adecuada. Todos los secretos para decirle good by a la piel de naranja.

Las cifras no engañan. La celulitis es implacable: afecta a más de un 90% de las mujeres y cada vez a edades más tempranas. Y este crecimiento en las más jóvenes se debe no sólo a cuestiones genéticas, alteraciones hormonales o problemas de drenaje linfático, sino también y en gran medida a un estilo de vida sedentario y a una alimentación inadecuada. Aunque las causas de este problema son varias y hay distintos tipos de celulitis, también existen muchas soluciones. En esta nota, reglas básicas para mantener esta afección a raya, consejos saludables de alimentación, tratamientos de última generación en manos de expertos, cosméticos inteligentes y una rutina de gym infalible para no ceder ni un centímetro.

GYM, UNA RUTINA INFALIBRE

Hacer ejercicio físico es un complemento necesario para combatir la celulitis. Poner el cuerpo en movimiento ayuda a tonificar los músculos, eliminar las grasas y mejorar la circulación. Lo más adecuado es comenzar con una rutina específica para las zonas donde más se concentra la celulitis: según una encuesta realizada por Vichy, las zonas rebeldes del cuerpo que más preocupan a las mujeres son los muslos (84%), los glúteos (69%) y las caderas (61%). Se deben hacer, además, ejercicios especiales de fuerza. Los recomendados son los que hacen que trabajen los músculos de piernas y glúteos, ya que ellos permiten el desplazamiento de las adiposidades acumuladas. Por otro lado, tanto los ejercicios cardiovasculares como los de levantamiento de peso son muy importantes no sólo para combatir la celulitis, son también para mejorar integralmente la salud.
El instructor Daniel Tangona propone realizar un entrenamiento completo en dos fases: una aeróbica y otra de musculación. En ambos casos, es necesaria una entrada en calor con una caminata ligera durante 10 minutos para oxigenar los músculos y evitar lesiones. Al finalizar, 15 minutos de elongación permiten al cuerpo recuperar la calma.

• Para la parte aeróbica (la que pone en práctica la resistencia, la capacidad cardiovascular y la quema de calorías del organismo), siempre que sea posible, se debe optar por el ejercicio al aire libre. El sol, el viento fresco, los árboles y los sonidos naturales cumplen un efecto terapéutico y de equilibrio emocional. La consigna es realizar, como mínimo, de 30 a 45 minutos diarios. Hay opciones para todos los gustos:
Cinta: caminata con pendiente sin impacto.
Bicicleta: en cualquiera de sus versiones, es excelente para las piernas.
Elíptico: con distintas elevaciones y niveles de esfuerzo, es como estar esquiando. Permite trabajar las pantorrillas, las piernas, los glúteos, la espalda, los hombros y los brazos.

Natación: es ideal para quienes tienen sobrepeso; caminar en una pileta de agua templada cumple un efecto masaje.
Baile: cualquier tipo de baile activa la circulación y generan bienestar.
Caminar: con pesitas en la mano permite tonificar el tren superior.

• Para la parte de musculación (la que comprende actividades breves basadas en la fuerza) hay una serie de ejercicios que le dan batalla a la celulitis. Aunque la intensidad de cada entrenamiento se debe fijar de acuerdo al nivel de cada persona –principiante, intermedio o avanzado- lo recomendable es empezar con 3 series de 10 a 12 repeticiones, con un descanso de 2 minutos entre cada serie.

1. Patear y golpear la bolsa: es un excelente trabajo para las piernas, los lumbares, los brazos y la cola.

2. Sentadillas: trabaja directamente los músculos del muslo, cadera y glúteos, y fortalece los huesos, ligamentos y tendones de piernas y caderas. Con distintas aperturas, se trabajan diferentes fibras musculares.

3. Lagartijas: flexiones que se hacen boca abajo con ayuda de los brazos. Acondicionan la espalda, los brazos, los hombros y los abdominales.

4. Estocadas: trabaja los cuádriceps, los abductores y los glúteos. Además ayuda al desarrollo del balance, la estabilidad y el equilibrio corporal. Como ponen en funcionamiento músculos grandes, implican una quema de calorías mayor. Hacia adelante o hacia atrás, complementan las sentadillas.

5. Banco o escalones: subir y bajar alternando cada pierna o una cada vez hasta cumplir las repeticiones indicadas.

A TENER EN CUENTA

• Para la seguridad de quien quiere comenzar a hacer actividad física, lo ideal es que la rutina sea elaborada por un médico deportólogo y un entrenador.

• No entrenar con el estómago vacío.

• Tomar líquido, antes, durante y después del entrenamiento es indispensable para purificar el organismo y mantener una temperatura corporal adecuada.

• Luego de entrenar, descansar con las piernas hacia arriba favorece el buen retorno venoso y la oxigenación.

• No omitir la entrada en calor y la elongación final.

• Para obtener buenos resultados, entrenar de 4 a 6 veces por semana dividiendo la rutina y alternando los ejercicios para no sobreentrenar los músculos.
 


NOTA COMPLETA EN REVISTA SUSANA # 41 – OCTUBRE 2011