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  Revista SPORT LIFE – Abril 2010

 



 

METETE DE CABEZA EN EL HOYO

Te damos las claves para que empieces a practicar golf. Eso sí, una vez que aprendas, no sabemos cómo vas a parar de jugar…
Preparate para descubrir un deporte que se convierte en pasión.
 

Siempre te tentó la idea de cargar la bolsa de palos y caminar la cancha. Es un buen momento para que te metas de lleno en esta actividad que pasa rápidamente de ser un deporte a una filosofía de vida. Consultamos con un team que se las trae: el entrenador Daniel Tangona y el profesor de golf Francisco Morere, nos explican todo lo necesario para subirnos a la movida. Vamos a empezar.

Lo que no tenés que hacer
Para empezar con el pie derecho, el que se inicia no debería hacerlo por su cuenta o con amigos ni practicar en un driving o en una cancha. “Los vicios y errores que se adquieren al empezar son muy difíciles de corregir después.

Por eso cuando, más tarde, recurren a un profesor, resulta mucho más dificultoso enseñar un buen swing que lo acompañe toda la vida golfística”, explica Daniel Tangona. Tené en cuenta que este es un deporte que se puede practicar hasta muy larga edad, inclusive más allá de los 80 años. Por eso, está bueno que comiences del mejor modo para no tener el doble trabajo de desaprender lo que aprendiste mal para después aprender con quien realmente sabe. Además, si te mandás solo, hay otro problema todavía más crítico que es el riesgo de lesionarte tanto las articulaciones como la espalda. “En general, los autodidactas adquieren un swing que no es el aconsejado y que fuerza la postura a un límite peligroso. Si en cambio, tenés la guía de un instructor, vas a estar respaldado tanto en técnica como físicamente”, explica Francisco Morere.

Preparación física
El swing es un movimiento muy técnico y complicado en el que intervienen gran cantidad de músculos, por lo que la preparación física del golfista no es un tema menor, sino todo lo contrario, ya que las habilidades del jugador dependen de su estado psicofísico. Otro punto para prestarle atención es la alta concentración que se necesita y que no se puede lograr a lo largo de una ronda de golf que dura aproximadamente más de cuatro horas.

Las mejores actividades para entrar en estado son correr, caminar, hacer bicicleta, elíptica, nadar. “También hay que compensar el trabajo aeróbico con uno de fuerza. Se pueden utilizar pesas, bandas elásticas y pelotas medicinales. Otra punta es practicar saltos pliométricos, fuerza, potencia, velocidad, equilibrio y estabilidad. En esto último, pueden ayudar las prácticas de yoga, taichi y Pilates”, asegura Tangona. Ninguno de estos componentes debe faltar en una buena rutina de entrenamiento de cualquier golfista que quiera jugar tanto amateur como profesionalmente. Morere agrega que “la única manera de pasarla bien entrenando es buscar distintas opciones para no aburrirse. La falta de motivación es el fantasma del 90 por ciento de los jugadores”.

Los especialistas aseguran que el 80 por ciento del golf es mental. “Tanto el yoga como las actividades en las que se desarrolla la concentración o se practica meditación, ayudan a los jugadores a mejorar en el juego”, dice Tangona. De todos modos, “no debés descuidar la condición técnica, táctica (tareas que dependen del profesor de golf) y física (que dependen del preparador físico)”, aconseja Morere.

¿Qué frecuencia de práctica tiene que tener un principiante?
Si bien cuando un jugador se inicia, su entrenador evalúa sus actividades deportivas anteriores, la condición física y sus habilidades: se puede decir que debe estar dos o tres días por semana en el driving range –el lugar de iniciación, práctica y enseñanza del golf- con la supervisión de un profesor. “Esta primera etapa debería durar entre dos o tres meses. Recién después, podés salir a practicar en un campo de golf”, explica Morere. Tené en cuenta que para que eso suceda, deberás contar con la matrícula de la Asociación Argentina de Golf que, por un lado, te habilita para practicar el deporte en todo el mundo y, por otro, registra el “handicap” de cada jugador.

Códigos básicos
El golf es un deporte que se realiza sin la presencia de jueces o árbitros, por lo que la palabra del jugador es muy importante. Cada línea de tres o cuatro jugadores, se controla entre los players para la presentación final de la tarjeta del juego, donde figurará el score o resultado de la cantidad de golpes efectuados.
El golf tiene una historia de hombría de bien y sinceridad que se mantiene hasta hoy día. Si bien en los grandes torneos hay árbitros (“marshalls”) sigue siendo cada jugador quien se aplica a sí mismo las multas correspondientes y los golpes efectuados. Cuidado con hacer trampa, porque han suspendido a jugadores tanto en el campo profesional como en el amateur.

Tené en cuenta que un golfista siempre tiene que respetar los siguientes ítems:

 Ética
 Puntualidad
 Seriedad
 Honestidad
 Respeto
 Camaradería

¿Qué beneficios aporta?
Este es un deporte que mejora el factor mental de quien lo practica. “Tanto es así, que en Estados Unidos si un ejecutivo juega al golf es mejor pago y más buscado para cargos gerenciales”, dice Tangona. Por otro lado, mejora la salud cardiovascular, fortalece la musculatura, nos permite relajar tensiones, dejando de lado las obligaciones habituales y generando una descarga de estrés realmente beneficiosa para lograr la sensación de bienestar general que todos ansiamos. Morere agrega un dato para nada menor: “la camaradería que se observa en el golf es muy poco vista en otros deportes”. El hecho de entablar nuevas relaciones humanas, hace que se expanda el círculo de contactos y eso, muchas veces, termina en futuros buenos negocios o en amistades francas y duraderas.

A disfrutar
Ahora tenés más elementos como para sumarte al desafío. Sabé que el golf no es un deporte fácil y que necesitás una gran dosis de paciencia para iniciarte. “Es el único deporte que no se aprende en donde se juega y en el que la pelota no está en movimiento. Por eso, son muy importantes la concentración y las habilidades técnicas y físicas”, concluye Tangona.

Pero así como es difícil de comenzar a practicar, es casi imposible que lo abandones. “Quien probó jugar al golf y se quedó, lo hará por el resto de su vida. Esto es un estilo, una manera de vivir, donde el tiempo pasa sin darnos cuenta, donde uno se siente con una libertad absoluta y a salvo de la tiranía del reloj y las obligaciones cotidianas. Más que un deporte, es una conexión directa con el placer”, asegura Morere.
¿Qué esperás para probar?

 



(Daniel Tangona, (54911) 3639-1200)

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