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  Revista TENDENCIA Hombre – Marzo 2010

 




 

CUANDO EL fitness NO FUNCIONA

PASÁS MUCHAS HORAS EN EL GMNASIO Y T UCUERPO, LEJOS DE MOSTRAR MEJORÍAS ESTÁ COMO CUANDO EMPEZASTE Y, PARA COLMO, TE LASTIMÁS, SEGUÍ LOS CONCEJOS ESPECAILIZADOS, EVITÁ LESIONES Y OBTENÉ LOS MEJORES RESULTADOS.

No por salir antes se llega más rápido. Este es un refrán que la sabiduría popular acuñó para referirse a la importancia cuidar las estrategias para alcanzar los objetivos fijados.
En los gimnasios esta sentencia debería estar pegada en todas las paredes para que quienes entrenan dejen de un lado la ansiedad por los logros y se concentren más en las maneras correctas de ejercitar. Muchas veces el afán desmesurado por alcanzar los objetivos ocasiona vicios que conspiran contra los resultados y aumentan los riesgos de lesión.

¿Qué es lo que no le debe faltar a un plan de entrenamiento inteligente? Sin duda que cada sesión tenga un comienzo y un final adecuado; eso significa incluir ejercicios de estiramiento como parte indisoluble de la rutina. “La elongación general es una parte fundamental del entrenamiento porque ayuda a la recuperación muscular después de la actividad intensiva”, explica el instructor Daniel Meaglia. “Es preferible hacer rutinas más cortas para tener tiempo suficiente para estirar correctamente”.

El instructor Daniel Tangona acuerda pero subraya la importancia de no elongar en frío. “Si hablamos de un calentamiento de piernas habría que empezar con una rotación de tobillos, de rodillas o de caderas (tipo hula-hula). Lo mismo con todo el tren superior, con movilidad articular de brazos, hombros y cuello. Después, hacer un trote estacionario sin desplazamiento, así el cuerpo empieza a tomar temperatura. Ahí hay que parar y realizar una leve elongación (de unos siete segundos) para no dormir el músculo. Después sí se pueden hacer trotes más intensos”.

EXPLORANDO LOS LÍMITES

No es necesario llegar al límite de la resistencia del cuerpo para obtener buenos resultados. Como señala el instructor Marcelo Bollini “el dolor indica que se está ejercitando en una mala postura y que se está sobre exigiendo al cuerpo; para evitar complicaciones lo mejor es una rutina gradual, progresiva y personalizada.”

Eso es lo que pasa. Pensás que la lógica manda. Entonces razonás: levantando más peso, haciendo más repeticiones, invirtiendo más tiempo y entrenando todos los días tu cuerpo mostraría la diferencia. Craso error. Nada se consigue sin hacer gala de la materia gris. “Lo recomendable es trabajar con cargas bajas hasta acondicionar el cuerpo. Después el entrenador te irá llevando a incrementar los trabajos tanto aeróbicos como de fierros”, concluye Tangona.
 



(Daniel Tangona, (54911) 3639-1200)

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