NOTA     

  Revista Mercado Fitness - Marzo 2007

 
DE CARA AL 2007

Promesas de inversiones, nuevos y mejores servicios, lanzamientos de productos y creativas ideas de negocios anticipan un año repleto de logros. Pero los desafíos son varios: profesionalizar la gestión, actualizar el valor de las cuotas, mejorar los niveles de retención, definir políticas comunes para el sector e incrementar la demanda del segmento no activo de la población.

En un marco de mayor estabilidad económica respecto de años anteriores, la industria del fitness en Argentina acompañó durante 2006 el crecimiento que la economía del país tuvo en su conjunto. Hubo una demanda creciente y sostenida por parte de la población que acudió a gimnasios, motorizando así compras de equipamientos, ampliaciones y mejoras edilicias, y hasta nuevas aperturas.
 

En general, el balance del año que pasó, tanto para proveedores, dueños de gimnasios como profesores fue muy bueno. La mayoría manifestó haber alcanzado, y en algunos casos superado, gran parte de las expectativas con las que empezaron el año, con lo cual encaran este 2007 con nuevos desafíos, mucho ánimo y ganas de seguir creciendo.

Desde el punto de vista económico, los principales escollos para la industria se presentaron como consecuencia de la inflación de precios. Los proveedores debieron afrontar continuas variaciones en los costos de sus insumos y materias primas, en gran parte importadas, que los llevaron a ajustar sus márgenes de ganancias, en algunos casos, o bien a trasladar esos aumentos a los precios de sus productos.

 


Del otro lado, sus clientes, los gimnasios, siguieron penando por el bajo valor de sus cuotas mensuales, que limitó su ya pobre capacidad de reinversión. Decenas de gimnasios cerraron en 2006, en todo el país, por no poder enfrentar los aumentos en los precios de alquileres, suscitados en parte por la explosión inmobiliaria que estimuló el auge de la construcción en muchas ciudades argentinas.

A futuro, el plan de acción que la mayoría comparte prevé generar una mayor demanda dentro del segmento no activo de la población, que es mayoritario. Para ello, los gimnasios deberán desmitificar su imagen aún vigente de reductos para gente joven, linda y en buena forma. Tendrán que salir a la comunidad y presentarse como una solución entretenida para verse y sentirse bien a cualquier edad.
Claro que esta tarea será mucho más fácil y efectiva si se realiza en conjunto, uniendo los esfuerzos e ideas de todos aquellos que participan del sector de una u otra manera. Habrá que resignar intereses particulares en función de un objetivo común mayor, fijar reglas claras y delinear planes de acción, locales y globales, que integren a todos y acorten las distancias en un país tan vasto.

Será excluyente para lograr este desafío contar con el invalorable apoyo y aporte de profesores e instructores, realmente capacitados, motivados y comprometidos con su tarea como agentes de salud. Son ellos los principales responsables de contrarrestar los altos índices de deserción de clientes que afectan a la industria. Mejorar los niveles de retención aparece como una de las principales metas de 2007.

Lograr tales objetivos no será fácil y sin duda muchos quedarán en el camino. A medida que el mercado madura los clientes son más exigentes y tienen expectativas de un servicio de mejor calidad. Hay entonces cada vez menos lugar para la improvisación y el azar. La profesionalización de todas las áreas del gimnasio es el camino para mejorar y crecer, explotando al máximo la información y la tecnología.

Sin duda alguna, esta industria está en una etapa muy incipiente de maduración, dando recién sus primeros pasos. Su notable y reciente crecimiento no responde a una moda ni mucho menos, sino a una tendencia que es mundial y muy saludable. Habrá entonces que guiarla como a un niño para que crezca sana, ayudándola a levantarse ante cualquier traspié y alentándola a seguir adelante.








 



(Daniel Tangona, (54911) 3639-1200)

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