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  Diario Clarín - Buena Vida - Fitness - Junio 2012.

 

 







 
Buena Vida - Fitness
Cuidar el cuerpo

Antes que nada, la elongación
Por Jimena Olazar

Estirando adecuadamente se recupera la vitalidad y la fuerza perdida. Además, es un factor fundamental para mejorar la salud y rendir óptimamente en cualquier deporte. Consejos.



Los beneficios que brinda la práctica de una actividad física son sabidos, incluso la persona más sedentaria puede nombrar algunos desde el sillón de su casa. Sin embargo, son pocos los que reconocen los beneficios que aporta la elongación. No hay duda de que el ejercicio de la flexibilidad es, dentro de los sistemas de entrenamiento, el más menospreciado y el que se realiza sin entusiasmo, como si uno estuviera perdiendo el tiempo, y algunos hasta lo esquivan antes y después de la práctica deportiva.

Sin embargo, conseguir una buena flexibilidad es un factor importante para mejorar la salud y rendir de manera óptima en cualquier deporte. “Con articulaciones más flexibles, será mayor la capacidad y amplitud de movimiento y disminuirán las posibilidades de lesiones, además de provocar una mejor postura, ya que si los músculos del cuello, hombros, espalda o pecho están rígidos darán lugar a una espalda arqueada. Y por si fuera poco, mejora la circulación, la elongación reduce la presión arterial y los latidos cardíacos, lo que ayuda a prevenir algunos sustos del sistema cardiovascular”, explica el entrenador personal Daniel Tangona.



Se debe elongar antes de la actividad como parte de la entrada en calor, para impedir que los músculos y las articulaciones, forzados de improviso, sufran tensiones, estiramientos o esguinces; y después del ejercicio físico, para prevenir posibles dolores y rigideces musculares.

Si no se trabaja, a partir de los 35/ 40 años en los hombres y de los 25/ 30 años en las mujeres, la flexibilidad se irá perdiendo. Para impedirlo, se debe estirar, ya que así se estimula la producción de lubricantes entre las fibras de tejido conectivo y se previene la formación de adherencias que provoca el proceso de envejecimiento”, explica la entrenadora Verónica Segreto.


Y si bien tanto hombres como mujeres deben elongar, los primeros, por ser más duros, musculosos y rígidos, deben hacer más hincapié en esta actividad. "Esta ejercitación debe ser tomada como un hábito necesario para mantenerse saludable", destaca el profesor de musculación de Open Park, Hernán Varesco.

La frecuencia del entrenamiento ideal oscila entre tres y cinco veces. Si no se sigue esa rutina, los músculos estarán rígidos, contraídos, consumirán más energía, se cansarán y eso repercutirá en el movimiento y el rendimiento corporal.

Sólo hazlo

Para estirarse no hacen falta equipos ni aparatos especiales. De hecho, se pueden realizar en cualquier lugar y a cualquier hora del día, sentado o de pie, en el trabajo o cuando se viaja.

La manera correcta es hacerlo de forma relajada y sostenida, sintiendo una tensión moderada. "El tiempo indicado para realizar una elongación depende del efecto que se pretenda buscar. Si se desea estimular y aumentar el tono muscular, se deben realizar estiramientos cortos de entre seis a ocho segundos varias veces por cada grupo muscular. Si se busca la relajación y la disminución del tono muscular, se deben practicar estímulos cercanos a los 30 segundos", aclara Varesco.

Y durante el estiramiento, la respiración tiene que ser lenta, relajada, rítmica y controlada. Es importante adaptar los ejercicios a cada estructura muscular, flexibilidad y grado de tensión de cada uno. La clave del éxito está en la regularidad y la moderación.

No se trata de batir marcas ni de imponerse un desafío para ver hasta donde se llega. Hay que hacerlo lentamente. Cuando el estiramiento es correcto, la sensación es muy agradable. Los movimientos bruscos y violentos, de vaivén, así como estirarse hasta llegar a sentir dolor, es la manera incorrecta de realizar estos ejercicio, y pueden ocasionar lesiones.

Para iniciarse, lo más adecuado es empezar por la mañana con algunos estiramientos relajados. Y un consejo: una ducha caliente previa facilita la ejecución de estos estiramientos, que llevan no más de cinco a seis minutos.

“Los cambios se notan al mes de comenzada la actividad, dependerá del tiempo que le dedique el alumno, la facilidad y genética de su cuerpo”, culmina Tangona.