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REVISTA TENDENCIA - Agosto 2005

Gimnasia PARA ejecutivos

Un especialista en preparación física responde las dudas y aporta las claves fundamentales del entrenamiento para personas con alta exigencia laboral.


Daniel Tangona es un reconocido preparador físico con treinta años de experiencia diseñando rutinas y actividades gimnásticas para importantes empresarios y ejecutivos de Argentina y Sudamérica. Especializado en preparación física de golfistas, contestó a todos los interrogantes que pueden surgir sobre las modalidades de entrenamiento para personas con altos niveles de estrés y ansiedad producto de una intensa actividad laboral.

-¿Por qué los ejecutivos deben entrenarse?
-Por una cuestión de salud física y mental, por la cantidad de horas que les demandan sus negocios, proyectos y responsabilidades. Por momentos es tan grande la presión que el organismo paga las consecuencias: dolor de cintura, cuello, contracturas, infartos, ataques de presión, lesiones por un mínimo movimiento. Un cuerpo débil es proclive a muchas patologías, evitables con unas pocas horas semanales de entrenamiento.

-¿Cómo se conjuga la gimnasia con otros ejercicios (deportes, caminata, natación, etc.)?
-La gimnasia o preparación física debe ser la base de cualquier actividad o deporte elegido. La actividad que se elija tiene que ser agradable, divertida, ordenada, bien orientada. No hay peor cosa que hacer actividad sólo los fines de semana. Más de una vez escuchamos hablar de la “muerte de los deportistas de fin de semana”. El corazón no está preparado para un esfuerzo grande sin una base sólida. En los empresarios, el tema es aún más delicado por el grado de estrés que tienen. Muchos no son concientes de la tensión que sufren hasta que el cuerpo pasa el primer aviso y, entonces, puede ser tarde.

-¿Cómo afecta el estrés al físico?
-Son muchos los factores que pueden causar estrés y con frecuencia se relacionan con asuntos cotidianos (empleados nuevos, jefes autoritarios, separaciones, mudanzas, muertes cercanas, discusiones laborales o familiares). Cuando respondemos a esos factores con ansiedad, tensión o preocupación, esa respuesta no es solamente mental. Se liberan sustancias químicas “mensajeras” que producen cambios físicos, como pulso acelerado, respiración rápida, sequedad de boca, falta de aire. Cuando el cuerpo llega al límite de sus fuerzas físicas y psíquicas, es hora de parar. Y cuando el estrés o el agotamiento ocurren a diario, el individuo enfrenta una situación que podría llegar a afectar su salud gravemente. Los síntomas más comunes son: frustración e indiferencia hacia el trabajo, irritabilidad persistente, ira, sarcasmo, tendencia a la pelea sin motivo, etc. La gran mayoría no puede contrarrestar emocionalmente esa endemoniada cantidad de factores externos, por eso ocurren numerosos accidentes cardiovasculares y cerebrovasculares.

-¿Cuánto tiempo debe destinar un ejecutivo al entrenamiento físico?
-Es aconsejable, en términos generales, un mínimo de tres veces por semana, de 30 minutos a una hora cada vez. La duración de la sesión debe equilibrar la intensidad del ejercicio para que se produzca un gasto energético de 300 Kcal. Pero no hay que tomar rígidamente esa ecuación, dado que son muchas las variables que juegan cuando se elabora la rutina para un empresario. Muchos le escapan al entrenamiento duro, tipo militar, y buscan algo que los conecte con el cuerpo de modo más relajado. No hay que olvidar que el ejecutivo puede haber tenido que viajar ese mismo día y llega a su casa sin las más mínimas ganas de realizar actividad física. Es comprensible, pero es ahí donde debe prevalecer el criterio del profesor a la hora de diseñar la rutina: algo de yoga, estiramiento, masaje, natación, caminata, con la idea de que esa actividad cause un efecto terapéutico relajante y le permita dormir bien.
 

-¿Qué beneficios trae aparejada la gimnasia para el empresario en sus quehaceres cotidianos?
-Estudios recientes demostraron que el bienestar después del ejercicio dura hasta unas seis horas y está relacionado con la reducción de la ansiedad, la tensión y la depresión. Si usted, señor ejecutivo, llega a su casa después de un día duro de trabajo, irritado, sensible, cargado de tensión, no se desquite con su familia. Pase por el gimnasio y péguele a la bolsa unas cuantas horas, corra, transpire mucho, descargue. A su vez, el empresario que llega al trabajo con su hora de entrenamiento cumplida tendrá mayor velocidad mental que el sedentario y estará más despierto que sus pares y empleados que vienen directo de la cama. Es una ventaja apreciable: la circulación sanguínea corre con más fluidez, está más oxigenada. No por casualidad hoy está tan difundida la moda, entre empresas serias, de convocar a entrenadores para poner en forma a sus empleados. Da muy buenos resultados y levanta el ánimo del personal.

-¿Cambia la rutina de ejercicios específicos según la edad?
-Naturalmente, un señor de 60 años no se debe entrenar como si tuviera veinte. Sería un error grave. El corazón no es el mismo que el de aquella época. Es difícil aceptarlo, pero es así. Con el paso del tiempo se pierde elasticidad, flexibilidad, masa muscular, coordinación y equilibrio. No hay que asustarse por esto, porque esa pérdida se puede retrasar con trabajo físico. El empresario que está sentado todo el día debe hacer una buena sesión de abdominales, una caminata de 20 a 30 minutos diarios y, fundamentalmente, muchísima elongación. El entrenador debe controlar y respetar la frecuencia cardiaca del entrenado en función de los datos aportados por el médico de cabecera. Según cada edad, la exigencia es distinta.
 

-¿Debe ser muy estricta la rutina de entrenamiento de un empresario? ¿Cómo se compatibiliza con ausencias prolongadas por viajes o períodos de mucho trabajo?
-El cuerpo no entiende que la persona está de viaje de trabajo, de vacaciones o con exceso de actividad. El cuerpo reconoce que está abandonado y pasa su factura. La actividad física puede compararse con comer, dormir, hacer el amor. No hay motivo para no realizarla. ¿De qué sirve facturar miles o millones de pesos si la salud no acompaña? Si no se entrena, ese dinero será gastado íntegramente en remedios. Caminar media hora por la calle antes de iniciar la actividad diaria siempre es posible, aún en viaje de negocios.
En mi caso particular, estoy comunicado por internet con mis alumnos y los empujo a entrenarse durante sus viajes, aunque sé que quizá lo consideren un plomo. Pero el papel de entrenador no es sólo cobrar a fin de mes. Muchas veces si son viajes cortos, voy a Paraguay, Brasil, Uruguay contratado por empresarios que necesitan un refuerzo en sus rutinas. El entrenador es como un psicólogo: está donde lo necesitan.

-¿Cómo debe complementarse la gimnasia con la dieta?
-Un tema clave. Recuerdo este dicho: “Desayuna como rey, almuerza como príncipe y cena como mendigo”. Solemos hacer todo al revés, ¿no? Si es así, reviértalo. No hay nada peor para el organismo que ir a la cama con 3000 calorías. Es imposible dormir bien. La calidad de vida no es sólo hacer ejercicios, sino también llevar una buena organización nutricional.

Consejos prácticos

 No se entrene sin consentimiento médico.

 Contrate personal calificado. Exija currículum vitae.

 Abandone el cigarrillo.

 Coma menos grasas saturadas.

 Consuma alcohol con moderación.

 Practique ejercicio con regularidad.

 Sométase a estudios periódicos de cáncer colorrectal.

 Protéjase del excesivo sol.

 Vigile regularmente la presión sanguínea.

 Realice anualmente una evaluación médica completa.

 Beba antes, durante y después de la actividad para refrigerar el cuerpo ante el esfuerzo.

 No olvide realizar estiramientos y relajación cuando haya terminado la actividad.

 Después del ejercicio, la prioridad alimenticia es la reposición de hidratos de carbono y líquidos.

 Un precalentamiento eficaz debe durar, como mínimo, 5 minutos, y realizarse a un nivel de esfuerzo moderado.

 



























 

(Daniel Tangona, (54911) 3639-1200)
 

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