Prensa Fitness   

Revista Noticias - 8 de julio 2006

CULTURA FITNESS
Quemar calorías es la obsesión de los famosos. Y también de 4 de cada 10 argentinos. La rutina del gym es una religión que se practica a diario.

En la agenda de los famosos, hoy figura más que nunca una cita impostergable: el gimnasio. Rutinas de pesas, steps, bicicleta, cinta y abdominales no decaen ni siquiera cuando están tapados de grabaciones. Pero el culto al Fitness no es sólo manía de la farándula. Las encuestas señalan que los argentinos son verdaderos fans del gym: el 40 por ciento realiza alguna actividad física en su tiempo libre (según una encuesta de Gallup).

El habitante arquetipo del mundo del fitness es según los expertos, alguien que está entre los 20 y 40, que pone el cuerpo y alma en el gimnasio tres veces por semana (y hasta más también) para entrar en un extra small o mantener en forma el envase. “El 70 por ciento de los fanáticos son mujeres. Eso es porque las argentinas son muy competitivas. No sólo les encanta verse bien, sino que hacen muchos esfuerzos para lucir mejor que las demás –señala Marcelo Terré, director comercial de Body Systems LatinAmérica-. Otras razones que explican semejante furor es que el gimnasio se transformó en un lugar para socializar. Después de los 40, la única actividad para conocer a alguien es hacer deporte. Por eso, muchos centros en vez de darle más espacio a la actividad física montan livings y bares”.

Si bien el levante forma parte del rito, los adeptos al ejercicio físico se toman muy en serio su hobby. Técnicas que combinan aeróbica y box, el spinning (clases grupales con bicicletas fijas) y las prácticas que logran un mix entre estiramiento y pesas son las disciplinas favoritas. Un dato que estos escultores de la tonicidad no pasan por alto al mirar la pizarra con los programas de entrenamiento son la cantidad de calorías que consumen por clase. Según la disciplina, se gastan entre 300 y 900.
Pero tampoco es cuestión de anotarse impulsivamente en la práctica que resulte más tentadora. Antes, hay que tener en cuenta ciertas cuestiones. “Fundamental: el chequeo médico antes de iniciar cualquier actividad física. Y sea cual fuere el ejercicio, debe ser controlado, medido y supervisado por profesionales. Recomienda el Colegio Americano de Medicina y la Clínica Mayo hacer entre 3 y 6 veces por semana algún trabajo aeróbico (nadar, caminar, cinta, bicicleta, correr)”, enfatiza el Instr. Daniel Tangona, preparador físico (www.tangona.com).

CHÉVERE. “Quiero verme como Fullop”, suspiran varias alumnas de gimnasios. Es cierto: Las famosas son gurúes en esto de hacer un culto del cuerpo esculpido a fuerza de actividad física. Cathy fue Miss Venezuela en 1986 y hoy es Miss Gym. Y ya sea por trabajo o puro gusto, jamás se saca las calzas y las zapatillas. “Creo que a los setenta voy a seguir siendo una mujer sensual”, aseguró la actriz. ¡Quién se anima a contradecirla? Ella sigue una estricta rutina que no abandona ni aunque azoten tsunamis. “La gimnasia me cambió la salud y me produjo una transformación física. Ahora es una necesidad. Fue un hallazgo importante en mi vida”, reconoce quien hoy se convirtió en estrella de los programas de fitness.

Otra abonada al club de las mujeres sexies es Araceli González. Siempre mantuvo su cuerpo dentro de las proporciones indicadas, pero hoy está más enfervorizada que nunca con el entrenamiento físico. Es que, en la versión vernácula de “Amas de casa desesperadas” le tocó interpretar al personaje más hot de la serie: la ex modelo Gabriela Solís. Personaje más que sugestivo, que viste poca ropa y a quien le tocan las escenas calientes. Y Ara está divina, pero tiene algunos años más que su par, la comehombres Eva Longoria (31), quien antes de aparecer en tevé ganó seis premios en concursos de belleza.

QUE NO DECAIGA. Avanzan y avanzan quienes tienen la envidiable constancia de correr mecánicamente en una cinta, pedalear a todo motor en el lugar o subir y bajar de un step mil veces. Lo más importante es mantener la figura. Quieren “todo en su lugar y bien tonificado”.
Muchas mujeres de la farándula fueron abducidas por este culto al físico. Un caso ejemplar es Jésica Cirio, que sin vueltas ni excusas se calza las zapatillas todos los días. Quien también se sumergió en el fitness de cabeza fue la periodista Paula Trápani. Siempre flaca y ahora embarazada. Fan confesa, Verónica Varano admite debilidad por el gym. Hace dos horas diarias de aeróbica. Y hasta Susana Giménez queda cegada por el efecto de los aparatos: “Hago mucha cinta, corro y no paro”.

Pero hay más. A Maby Wells le encanta el Body-Combat (programa basado en técnicas de box), Ileana Calabró quedó fascinada con el BodyJam (mezcla movimientos del funk, ritmos caribeños y jazz) y Claudia Maradona –además de anotarse en todas las maratones- se suma a las clases de Body Pump (entrenamiento con pesas). Las disciplinas Body marcan tendencia. “Esto es casi una secta. Lo novedoso es que en lugar de hacer varias repeticiones, hay que seguir la música. Así, nunca se llega al cansancio psíquico”, señala Terré, director comercial de Body Systems LatinAmérica.
Otras divas prefieren un entrenador personal como Pampita, quien a menos de dos meses de haber tenido a su primera hija, sigue una rutina supervisada por un experto para volver a las pasarelas.

No es nuevo, pero el furor por los personal trainer –que pueden llegar a cobrar entre $ 30 y $ 150 la hora –por estos días alcanza su punto máximo.
“Cuando empecé hace 30 años a dar clases particulares era casi el único, hoy voy a Palermo y si hay cien personas practicando, 80 tienen su entrenador personal –se sorprende Tangona-. Y, la verdad, le doy la bienvenida a que sea algo fashion. Puede tratarse de una moda, pero hace que la gente se mueva, entrene y salga de su casa”. Y agrega: “Es genial que se valore la tarea del PT, quien se encarga de ordenar, guiar, controlar el ritmo cardíaco y cuidar el cuerpo del cliente. Además es un servicio 24 horas. Me llaman domingos, jueves a las once de la noche. La asistencia es total y permanente”, concluye el preparador físico que cuenta con orgullo que tiene “delivery gym”, una camioneta equipada que le permite montar al aire libre gimnasios equipados con todos los elementos.

HOGUERA DE CALORIAS. Bíceps y pectorales en alto es, en cambio, obsesión masculina. Sebastián Estevanez, discípulo de los aparatos, sale en cueros en cuanta novela se lo permita. No tiene rasgos perfectos, pero Fabián Gianola logró cuerpo de Adonis a fuerza de matarse con las pesas. Hombres de la farándula adictos al gym hay a montones.

“Vendo calzoncillos”, asume Christian Sancho, el muchacho de los “ravioles” marcados. Los resultados de su rutina de gimnasia casi militar quedaron a la vista en cada rincón del país, empapelada con sus pectorales trabados en las publicidades de una marca de ropa interior masculina. “Todos los días salgo a correr y hago ejercicios al aire libre. También hice un entrenamiento de Kung Fu y de Karate”, enumera. Y que no digan que no hay que sudar la camiseta para modelar slips.

Aunque no ocultan su vanidad, los varones tienen otras prioridades. “La mujer busca efectos estéticos y el hombre apunta más a la salud -señala Tangona-. En ellos, el gran objetivo es bajar los niveles de estrés, que muchas veces, precisamente, les provocan panza”.
Ya sea por narcisismo o por cuidar la salud, la gimnasia se convirtió en multitudinaria religión. Amén.
 

FANS DEL GYM

- El 40 por ciento de los argentinos ocupan su tiempo libre en realizar alguna actividad física.

- Buenos Aires lidera un ranking latinoamericano de asistencia al gimnasio: con tres o más veces por semana.

- Para atender semejante fanatismo, muchos gimnasios no bajan sus persianas los feriados. También hay centros de fitness que permanecen abiertos las 24 horas: sus salas de musculación funcionan horario corrido.
 












 



(Daniel Tangona, (54911) 3639-1200)

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www.tangona.com