NOTA     

  Revista Hoyo en Uno - Noviembre 2006


 

Lesiones
PREMISAS BÁSICAS PARA EVITARLAS

Cada persona posee como capacidades físicas, a la fuerza, la resistencia, la flexibilidad, la coordinación y la velocidad. Estas cualidades básicas están desarrolladas de forma diversa en cada individuo de acuerdo con el esfuerzo que debe realizar diariamente o en su actividad deportiva. El estado particular de las cualidades es el que determina la condición física óptima.

Idoneidad profesional
El mal entrenamiento de las cualidades que mencionamos más arriba, es el primer causal de lesiones en el deporte. Recomiendo dosificar el entrenamiento de las capacidades físicas para evitar lastimarnos. Por eso la importancia de contratar personal idóneo en preparación física, no improvisados.
En el ambiente del fútbol, para determinar la eficiencia del preparador físico cuando se planifican los ciclos de entrenamiento, se incluye la estadística de lesiones en la temporada. Si lo hace el profesional, el amateur también tiene que tomar los recaudos cuando contrata a un entrenador.
Esta actitud cuidadosa y responsable, debe ceñirse a cualquier disciplina, lo cual incluye al golf, por supuesto. Basta dirigir nuestra mirada a los grandes golfistas de la gira americana para darnos cuenta de la relevancia y consecuencias de entrenarse adecuadamente.

“La persona común en términos generales, no leda mucha importancia a las lesiones y sigue jugando”

Sin diferencias
Un entrenamiento razonable mejora las cualidades del cuerpo y contribuye a una armonización de la condición física. Entre la lesión que sufre un deportista de elite y un amateur no hay diferencia, el tiempo de cicatrización es para los dos iguales, no se puede modificar. Pero, ¿por qué se recupera más rápido un deportista que una persona común? La diferencia está en que el atleta tiene un protocolo de rehabilitación que lo cumple junto con el equipo interdisciplinario, al pie de la letra. Ante una pequeña contractura, sale de la cancha y se pone hielo; mientras que el deportista común sigue jugando con fuertes dolores hasta que se lo llevan los amigos en andas y se quedan enfriándose al lado del banco hasta que termina el partido. Al otro día se va a la oficina rengueando y sin ver en términos generales como está la lesión. Al fin de semana siguiente, vuelve a jugar sin haber cicatrizado la lesión, siendo esto muchísimo peor, creando un cuadro crónico.

En cambio, el deportista profesional está más afilado físicamente, tiene más personas en su entorno cuidando su salud; tales como el kinesiólogo, el traumatólogo, el masajista, el deportólogo, etc., que le ordenan que debe parar sí o sí, ya que al ser un profesional, le estipulan los días de descanso que tiene que tener, dado que vive de su cuerpo.
El pro respeta el hielo y el reposo las primeras 48 horas a rajatabla, para luego someterse a los protocolos prescriptos de recuperación. En tanto, la persona común en términos generales, no le da mucha importancia a las lesiones y sigue jugando. Al final del evento no puede moverse, seguramente no va al médico y no sigue los protocolos de recuperación y kinesiología. Por ejemplo, si son 10 sesiones de tratamiento, van 2…así es imposible curarse, y la lesión, por más pequeña que sea, se transforma en crónica.

“El mal entrenamiento es el primer causal de lesiones en el deporte”

No hay edad para entrenar
El cuerpo humano puede ser entrenado a cualquier edad y se adapta a los esfuerzos que debe realizar en el entrenamiento, aunque con diferente rapidez. Una persona de 60 años bien entrenada tiene una mayor capacidad de rendimiento físico que una persona de 30 sin entrenamiento. Un ejercicio dosificado correctamente supone la obtención de un beneficio gracias al entrenamiento, y con ello un mejor rendimiento y menor incidencia en lesiones. Además, la elección de los ejercicios que integran el programa y la dosificación del esfuerzo durante los mismos son fundamentales.
 









(Daniel Tangona, (54911) 3639-1200)

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