Prensa     

  Revista SER SELMA – Octubre 2010




 


Chau Celulitis
Afecta a nueve de cada diez mujeres y no distingue peso ni edad. Los consejos, los ejercicios y los tratamientos para contrarrestar el efecto de la “piel de naranja”

A esta altura, las mujeres podemos repasar este ABC casi de memoria, especialmente la parte de la C. porque ya todas sabemos que en nueve de cada diez mujeres hay determinados sectores del cuerpo que cambian de apariencia en algún grado. Lo sabemos y lo padecemos. También sabemos que la piel de naranja no distingue edad ni peso y que, cuando hace su aparición triunfal, es difícil eliminarla. Pero aquí estamos, como todas las primaveras, viendo cómo la tela de los pantalones se vuelve más finita, aparecen las faldas y, allá a lo lejos, la idea de que en un par de semanas vamos a tener que sacar el traje de baño del fondo del placard.

La explicación teórica del fenómeno refiere a varias cuestiones. Parte de la hinchazón de las células adiposas, en las que se acumulan fluídos en forma localizada. Con la ayuda de las fibras de colágeno, estas células se agrupan e impiden el flujo habitual de la sangre. Como consecuencia, el tejido se endurece y se contrae, y aparecen los famosos “pocitos” en los muslos, los glúteos, el abdomen, la cara interna de las rodillas e incluso, los tobillos.
La celulitis puede ser blanda, dura o esclerótica, como se denomina habitualmente a su manifestación más conocida, la “piel de naranja”. Tiene diferentes grados de evolución, y en los más severos puede provocar dolor en los miembros inferiores.

Causas y prevención
Todo este proceso está determinado por el sistema hormonal, y se ve potenciado por el efecto de la alimentación y la realización (o no) de ejercicio. Por eso, puede haber un aumento de la celulitis durante la pubertad, el embarazo o la menopausia.

Las estrías
Herencia, metabolismo, resequedad, cambios repentinos de peso… Cuando la piel se estira, pueden producirse rompimientos en las fibras elásticas, lo que se manifiesta a través de marcas conocidas como “estrías”. Primero son rosáceas, después se vuelven rojizas, y con el paso del tiempo blancas, Los productos específicos ayudan a restaurar el colágeno y la elasticidad de la superficie cutánea. Y las clínicas de belleza ofrecen tratamientos complementarios que ayudan a matizar su apariencia.

 
COMBINAR LA ACCIÓN
El ejercicio físico es un complemento adecuado para combatir la celulitis, pero para que el efecto sea completo es importante combinarlo con otros tratamientos estéticos especializados. ¿El objetivo? Tonificar los músculos, eliminar las grasas y mejorar la circulación. Antes de comenzar, es fundamental hacer una consulta con un médico, y recurrir a un entrenador calificado para evitar el riesgo de lesiones. Se recomiendan los trabajos aeróbicos pero sin impacto para fortalecer piernas y muslos. Puede ser una caminata intermitente –suave e intensa, variando las velocidades-, la bicicleta o la natación. Las que usen pesas deberán optar por las cargas bajas, con muchas repeticiones. Y elegir ejercicios específicos para la zona donde más se concentra la celulitis. Desde el punto de vista de la nutrición, disminuir el consumo de sodio, harinas blancas y grasas, y sumar fibras y líquido.



Daniel Tangona
Instructor Boot Camp Fitness.


El sedentarismo y el exceso de peso afectan la circulación sanguínea y linfática, y eso no hace más que disminuir la capacidad del organismo de drenar las grasas acumuladas. Además, la actividad física ayuda a eliminar toxinas. A esto podemos sumar el efecto de la comida “chatarra”, rica en harinas refinadas y combinada con bebidas gaseosas, que se convierte en grasas y se acumula directamente en la zona en cuestión, y el consumo de toxinas en general, como café o azúcar. El tabaco también tiene su parte, porque provoca la formación de radicales libres que engrosan las fibras del colágeno. Y además se pueden mencionar como factores adversos el hecho de tomar poco líquido, el estreñimiento, la exposición prolongada al sol, el uso de ropa muy ajustada y, por supuesto, el estrés.


LOS TRATAMIENTOS

La consulta con el especialista es fundamental para evaluar cada caso. Las cremas de aplicación diaria te ayudarán a potenciar el efecto del tratamiento. Las que tengan cuadros muy localizados, podrán optar por la liposucción, una intervención que aspira la grasa profunda a través de una cánula conectada con una bomba. La lipoescultura ultrasónica emite ondas de alta frecuencia para licuar las células grasas, que luego se retiran con una succión a baja presión. Es un mecanismo levemente invasivo que produce menos hematomas y ayuda a la retracción de la piel. La electroliplisis (o los famosos electrodos) es la técnica recomendada para las que no tienen exceso de peso: en función de la frecuencia y la potencia utilizadas se obtienen diferentes efectos (quemar grasas, eliminar toxinas, tonificar los músculos).
  La mesoterapia administra diferentes medicaciones a través de pequeñas inyecciones, y se utiliza para tratar celulitis, flaccidez y adiposidad localizada. Mientras que la ozonoterapia ayuda a oxigenar, revitalizar, eliminar radicales libres, regenerar los tejidos, eliminar gérmenes, y produce un efecto antiinflamatorio. La endermología es el masaje mecánico a través de diferentes aparatos, y sirve para desbloquear la circulación y así facilitar el drenaje de las toxinas.

 



(Daniel Tangona, (54911) 3639-1200)

 Cerrar esta ventana y continuar selección