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  Revista EL GRAFICO  -  Octubre 2011

 


 





 

Mini Cooper ●
Juego de seducción

La atracción que despierta en las calles se trasladó este año a las pistas con el desembarco en la Argentina de la Mini Challenge, que alcanza los 240 km/h y luce la clásica elegancia en sus líneas. En la década del 60 supo brillar en el Rally Mundial y figuras del espectáculo se rindieron ante su encanto.

NO FUERON pocas las celebridades que se vieron encandiladas por sus bondades, desde Los Beatles, Brigitte Bardot, Peter Sellers, Paul Newman, Jean Paul Belmondo o Steve McQueen hasta decenas de Films que lo catapultaron al centro de la escena. La seducción siempre fue una de sus armas para instalarse como un auténtico ícono, ya sea en su condición de auto de calle como en los preparados para afrontar el desafío de la competición. Y esos afamados Mini Cooper son los grandes protagonistas de la flamante categoría Mini Challenge, que se estrena este año en la Argentina y cuenta con auspiciosas experiencias de similares características en circuitos de Alemania, España, Australia, Nueva Zelanda y Brasil.

Cuenta la leyenda que estos Mini surgieron en 1957 como producto de una entusiasta sobremesa entre el presidente de la British Motor Corporation (BMC), Leonard Lord, y su ingeniero en jefe Alec Issigonis. De ese intercambio de opiniones de diseñar un auto de pequeñas dimensiones, con capacidad para cuatro adultos y espacio suficiente para cargar el equipaje. Pero el éxito doméstico de esta llamativa propuesta automotriz se agigantó aún más cuando de la mano del legendario constructor y preparador John Cooper, de reconocidos pergaminos en Fórmula 3 y en la mismísima Fórmula Uno, cruzaron sus destinos y juntos se transformaron en los auténticos Mini Cooper.

Así, tan solo cinco años después de haber visto las calles, el Mini Cooper S (la S de Special, en inglés, con 1071 cc y 170 hp) salió a competir de igual a igual con las marcas tradicionales e hizo historia en el fascinante Rally de Monte-Carlo, con tres victorias en 1964, 1965 y 1967 y la conquista del Campeonato del mundo en 1965. Indudablemente, esa gloriosa etapa en la década del 60 le abrió nuevos mercados de comercialización y la identificación mini incluso fue musa inspiradora para la diseñadora de moda inglesa Mary Quant, que bautizó “minifalda” a su máxima creación.

Mas cerca en el tiempo, en 1998, la prestigiosa BMW compró los derechos de los Mini e impulsó la idea de fabricar un modelo estilo retro que mantuviera viva la imagen que durante décadas simbolizó a este auto. Y en 2011, con la llegada de veinte Mini Cooper Works se inició en la Argentina la Mini Challenge, con el compromiso firmado de que permanecerá vigente hasta el 2013 inclusive. Este año constará de 8 competencias, la temporada que viene de 10 y la siguiente de 12. Y así como empezó en Buenos Aires, La Plata, Córdoba y Mendoza; la ambición apunta a incorporar en el corto plazo a nuevos destinos.

Para interpretar mejor de qué se trata esta propuesta de la Mini Challenge, bien vale la explicación de Chiche Caldarella, un especialista del mundo motor, quien tras girar en el circuito 7 del autódromo Oscar y Juan Gálvez de la Ciudad de Buenos Aires con este cronista, describió: “La categoría me convocó para que maneje los Mini Cooper y pueda exhibir lo fantástico que son estos autos. Yo trato de explicar todo lo que hace el auto y guiar a los futuros pilotos a que le vayan tomando la mano. Por ahora ya son varios los muchachos que hicieron los minitest y están prácticamente listos para salir a correr. Ésta, sin duda, es una excelente oportunidad para aquellos que nunca pudieron subir a un auto de competición y siempre tuvieron encendido ese sueño de algún día poder hacerlo. Y en Mini Challenge lo hacemos con autos que son todos iguales, traídos especialmente desde Inglaterra, todos preparados con un equipamiento muy bueno, la potencia, los frenos, los neumáticos; todo es óptimo para poder disfrutar arriba de este maravilloso auto en un autódromo”.

¿Cómo es ese equipamiento? “Cada Mini Cooper, por ejemplo, tiene adquisición de datos, entonces nosotros sabemos perfectamente lo que hace el piloto y cómo se esta comportando el auto. Y esa información está a la altura de la que se aplica en la F-1. El freno es muy especial y superpotente e incluso tiene un ABS Racing que le permite a uno frenar muy dentro de la curva e inmediatamente hacer un paso de curva mucho más rápido que con cualquier otro auto. Se dobla en cuarta o en quinta sin inconvenientes (tiene seis velocidades) y la relación de caja es la normal, pero tiene un blocante de un 25% que te permite acelerar en la mitad de la curva y seguir acelerando, que no derrapa. La velocidad final es de 240 kilómetros por hora”.

“Mini Cooper –agregó Caldarella- construyó estos autos para hacer categorías en distintos lugares del mundo. Acá en la Argentina, el grupo de personas que conducen la categoría compró 20 autos para alquilarlos y hacerlos competir. En otras partes del mundo hay equipos que compran dos o tres autos y tienen sus propios pilotos. En todas partes del mundo tenemos que manejarnos con un manual de 100 páginas, del que no se puede modificar nada, es decir, el auto ya tiene sus caballos, su blocante y la suspensión es regulable. Solo la presión de las gomas es lo único que uno puede variar, pero el compuesto es el mismo para todos. En una palabra: es una categoría muy pareja y por lo tanto la diferencia la hace el piloto, concepto que es la base fundamental de la Mini Challenge. Para el aprendizaje se realizan Mini Experience Day (Mini X Day) y de esas reuniones surgen los pilotos que serán preseleccionados por su aptitud detrás del volante. Recordemos que participan aficionados, tal vez algunos con cierta experiencia en karting o motos, pero en definitiva aprovechan esta categoría como el trampolín ideal para ser parte del mundo de la competición”.

El piloto brasileño Patrick Gonçalvez, con pasado en el Stock Car Junior y en karting desde los 10 años, es uno de los protagonistas del Mini Challenge argentino. “En estos autos se juntan dos placeres: el de tener una visión muy bonita y el de andar muy veloz. Es realmente muito gustoso. Frena de una manera increíble y al volante te sentís muy seguro. Los otros autos de carrera hacen demasiado ruido, en cambio el Mini Cooper tiene un sonido muy lindo de oír. Yo me adapté sin problemas a la tracción delantera y me encanta la fineza en el radio de giro. Los fórmulas son así, si bien es un auto de turismo se asemeja mucho a los monopostos, y sus gomas dan mucha estabilidad. Como carro es muy hermoso y si en la calle todos se maravillan al verlo pasar, imagínate lo que se siente al verlo en pista”.

Tras cinco competencias iniciales, Gonçalvez encabeza el Mini Challenge con amplia ventaja, escoltado por Matías Gasparich, Cristian Nápoli, Jorge Gómez, Eugenio Mautino y Richard Stuart Milne. La próxima cita del calendario será el 8 y 9 de octubre en el autódromo de Mendoza.



Como se trata de una categoría de iniciación y en la que participan pilotos amateurs, resulta de vital importancia el acondicionamiento físico y mental. Los responsables de ambas áreas son el entrenador Daniel Tangona y el coach ontológico y psicólogo social Víctor Hugo Lencina. “Nosotros nos encargamos de la puesta a punto de los pilotos. Como ellos no son profesionales, tenemos un cuidado especial en lo que respecta a la preparación física y psíquica. Siempre hay algún piloto que viene con algunos kilitos de más o con un acondicionamiento por debajo de los niveles que pide la Mini Challenge. Por eso, nuestro trabajo consiste en ponerlos en forma para que, cuando suben a autos de estas características, que llegan a los 240 km/h y con su corazón a 200 pulsaciones, no tengan ningún contratiempo. Previo a salir a pista, simplemente por los nervios, el corazón ya está en 160 y con casi 40 minutos de carrera esas pulsaciones por supuesto que se elevan, con lo cual el corazón tiene que ser muy fuerte para soportar semejante bombeo. Nosotros ejercitamos los bíceps o tríceps para poder levantar cargas y lo mismo le sucede al corazón, porque el nivel de adrenalina que se genera es tan fuerte, que se necesita una muy buena circulación y oxigenación para que la exigencia no sea perjudicial. Además, en plena carrera, a mayor grado de circulación y oxigenación, mejor funciona tu cerebro para trabajar lo que es la motricidad, que en milésimas de segundo debe afrontar decisiones. Una buena preparación en la musculación, elongación y ejercicios cardiovasculares resulta clave en una actividad como esta”.

Y con respecto a lo psíquico, Tangona agregó: “El tema mental influye en un 99% de las decisiones, que encima hay que tomarlas a gran velocidad. Por eso, se asiste a todos los pilotos, cuyas edades van desde los 18 hasta los 50 años, tratando de inculcarles el valor de la energía positiva. Acá la pelea es frente al cronómetro y las dificultades que presenta el circuito, entendiendo que el espíritu que moviliza al Mini Challenge es el de la camaradería. Si estamos sentados en un auto de una exquisitez increíble, el objetivo primordial es disfrutar de ese momento mágico”.

Con una potencia de 155 KW/ 211 CV, 1598 cc, motor de cuatro cilindros en línea, con turbo compresor twin-scroll, inyección electrónica, escape de competición y suspensión independiente, estos Mini Cooper Works cuentan además con tracción delantera y cambio manual de seis velocidades.
La aceleración de 0 a 100 km/h se registra en tan solo 6.1 segundas y necesita nada más que de 31 metros para detenerse por completo en 3.1 segundos de 100 km/h a 0.

Posee una sorprendente estabilidad, sobre todo en las curvas cuando se encaran a gran velocidad. Y los estándares de seguridad exceden los requisitos de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) y su sistema de Hans para evitar lesiones cervicales es el utilizado en la F-1.
Así, mientras los pilotos compiten y disfrutan del rendimiento de estos singulares autos, la Mini Challenge despliega su pintoresca estructura con ansias de que esta propuesta Mini Cooper Works se afirme y despierte la misma atracción que cuando se los ve por las calles de la ciudad pasear su distintiva y clásica elegancia, propia de un eterno seductor, como cuando los conducían Steve McQueen o la blonda Brigitte Bardot ●




(Daniel Tangona, (54911) 3639-1200)

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