NOTA     

 Revista Noticias - 16 de Febrero 2007

 

Cuando la pasarela mata
Sufrió un ataque cardíaco como su hermana. Dotto, su manager, niega que tuviera anorexia.

Eliana Ramos murió igual que su hermana, Luisel: de repente, por un paro cardíaco. Elle, como le gustaba que le dijeran, tenía 18 años, era uruguaya y trabajaba como modelo desde los 16. El martes 13, su abuela, con quien vivía en Montevideo, la encontró muerta en la habitación. Su hermana se había desplomado en una pasarela seis meses antes.

En aquel caso se habló de trastornos de la alimentación, al igual que ahora. Y por más de que el parentesco obligue a pensar en causas genéticas, y que las autopsias no vinculen directamente la muerte con la mala alimentación, pareciera que una ley establecida en el sentido popular obliga a la sentencia “si una modelo muere sin causa aparente, la causa es la anorexia”.
Casi siempre, los dedos acusatorios en estos casos recaen en los padres. Pero esta vez quien tuvo que atajar dardos y llamadas fue Pancho Dotto. Es que la uruguaya pertenecía a su agencia y había pasado unos veinte días en “La Fontana”, la casona de Punta del Este donde el manager alberga a sus modelos durante enero. “Es absurdo que se hable de anorexia”, se defendió Dotto desde el teléfono con voz sombría. “Estoy en Los Angeles, en el otro extremo de lo que le pasó a esta chica, con Yésica Toscanini que se lleva el mundo por delante, y me encuentro con esta noticia, no sé si llegás a imaginar como me siento”.

Ç

VIDA DE MODELO. Cada vez que se pregunta a una de las chicas Dotto cómo es la vida en “La Fontana”, ellas describen un ambiente ideal. No hay competencia, no hay celos, Pancho es como el gran protector y nada es forzado. Se levantan con el desayuno listo –galletitas de agua, galletitas de arroz, medialunas, tostadas, frutas, yogur, cereales, mate y la voz de Dotto que si tiene público externo, aclara: “Acá nadie pasa hambre. Las chicas saben que es muy importante estar bien alimentadas”. Hacen su sesión matutina de deportes comandadas por Pablo Benadiva, almuerzan verduras y carnes magras, escuchan las historias de Pancho y se toman un recreo para luego volver a la sesión de gym y después a la clase de yoga.

Esa fue la rutina que llevó Elle durante enero en Punta del Este. La vieron comer, la vieron hacer deporte. “Era una chica normal –aclaró Lucía Uriburu- además Pancho es una persona más que responsable en cuanto al tema de comida, vida sana, no se desentiende nunca del tema: para mí se asocia demasiado rápido algo que le pasa a una modelo con la anorexia.



El trainer Daniel Tangona coincide: “No hay que echarle la culpa a ninguna agencia, yo tuve la posibilidad de laburar con Pancho, no soy amigo, pero ví cómo él mismo organizaba el menú de las modelos, y cómo las cuidaba como si fueran hijas, cómo controlaba los entrenamientos…si las chicas no cumplen es otro tema”.

Pancho como padre, modelos como hijas; algo que se repite y que el manager refuerza: “Yo la describo como una hija mía, a Elle como a muy pocas chicas la he querido como a una hija; este verano hablamos de la fragilidad de la vida, quizás le tendría que haber dicho más cosas que no le dije…”
 

Nota completa en Revista Noticias Nº 1573







 

 



(Daniel Tangona, (54911) 3639-1200)

 Cerrar esta ventana y continuar selección
 

www.tangona.com