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Diario La Nación - 18 de Marzo 2004

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“Panza chata, el sueño de todas”

■ “Tengo panza, pero estoy en mi peso”, un comentario femenino frecuente con diferentes razones y soluciones. Aunque en cualquier caso, las armas básicas para combatirla son la alimentación adecuada y la actividad física. La postura también importa. Atención: si la columna está algo encorvada y se tiene panza, ésta puede deberse a ese arqueamiento, que achica el espacio entre las vértebras y hace que la panza salga para afuera. En este caso, conviene realizar gimnasia postural, que trabaja los músculos paravertebrales, los de la zona lumbar, estabilizadores de la columna.

Sí, en cambio, el asunto pasa por un poco de adiposidad instalada entre la piel y el músculo, ésta se baja con actividad física.


DIEZ MINUTOS Y ALGO MAS
En cuanto a la actividad física, hay que recordar que los abdominales no achatan la panza. Fortalecen y marcan la musculatura, pero no quitan la grasa. Por eso lo ideal es la asociación de actividad de resistencia aeróbica y el trabajo de fortalecimiento de la pared abdominal.

Para ver los frutos del esfuerzo, hay que realizar mucha repetición de abdominales (diez minutos a la mañana y diez a la tarde o noche), pero de la manera adecuada: con la columna alineada, esto es, apoyada en un lugar blando, y que al intentar pasar la mano por debajo de la cintura, ésta no pase. Las lesiones en el cuello o en la espalda se evitan levantando o flexionando las piernas, de modo que toda la columna queda apoyada.

Es importante no hacer siempre el mismo ejercicio, para no trabajar la misma fibra abdominal cada vez. Para evitar molestias también conviene elongar luego de los ejercicios.

Si se está entrenando, los abdominales se pueden realizar con peso colocado sobre el pecho y si el estado físico es más que óptimo, éste se puede colocar atrás de la nuca. De este modo se quema la grasa que está entre los músculos. El trabajo con sobrecarga (entre uno y diez kilos, según el sexo y la condición física) se realiza con alta repetición (tres series de veinte repeticiones). No olvidar que el cuerpo resiste entre cien y ciento cincuenta abdominales; en el resto que se haga de más pueden intervenir otros músculos que no tienen nada que ver.

La actividad aeróbica (nadar, caminar, correr, bicicleta, cinta, escalador, etcétera) es imprescindible para quemar grasa de la panza. Con aprobación médica, se debe hacer entre veinte y cuarenta minutos en cada rutina.

Respecto de la alimentación, con peso normal se debe llevar una dieta equilibrada, con abundante presencia de frutas y hortalizas. Está desaconsejado el exceso de hidratos de carbonos: cereales, papas, choclos, batatas, pastas, arroz, pan, galletitas), que pueden distender el abdomen. Se aconseja consumirlos con moderación, en porciones reducidas.

También importa el buen tránsito intestinal, a diario o día por medio para lo que ayuda la ingesta de fibras. La ingesta de de probióticos, que normalizan la fibra intestinal, y están incorporados en algunos lácteos y leches ácidas es bienvenida. Cuando el intestino no funciona bien hay más producción de gases, que inflan el vientre.
Otras recomendaciones: hacer cuatro comidas diarias es importante para que el alimento se reparta a lo largo del día y se evite ayunar todo el día para comer de todo a última hora: Desde ya, inclinarse por agua o jugos a la hora de comer, evitando las bebidas que contengan gas. Y, por supuesto, comer despacio, masticando bien, para favorecer una buena digestión.
 


 

(Daniel Tangona, (54911) 3639-1200)
 

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