NOTA     

  Revista Siete Días - Enero 2007

TENDENCIA TOP
FIESTAS INTIMAS
Y GLAMOROSAS DESPIDEN EL AÑO EN PUNTA
Lejos de los masivos festejos de otros tiempos, las celebrities que visitarán las playas esteñas organizarán pequeñas reuniones. Privacidad y glamour anticipan el 2007.

Será la fiesta permitida. Para muchos, la bisagra de siempre y la mejor de todas. Para otros, el punto de inflexión necesario y el brindis para tirar al tacho un calendario nefasto. Será la fiesta inevitable. Para el común de los mortales, la meta del aún menos evitable ring side familiar. Para los mortales no comunes, la brisa salada en un país vecino, el sushi abundante, el coqueteo necesario y la escasa resistencia a los flashes.

Quienes quieran creer, que crean. Punta del Este no está tan lejos como parece. Si de formas y formalismos se trata, el glamoroso vértice geográfico cambiará 2006 por 2007 con prácticas similares a las de cualquier ciudad grande, mediana o chica de la Argentina. Habrá amigos, familia y cena. Y todo será puertas adentro. Festejos privados que le dicen.
¿Y entonces? ¿Dónde quedó aquella mística esteña? ¿Acaso la belicosidad política tapó el glamour de siempre? ¿O es que finalmente el derroche noventista declinó después de oponer tozuda resistencia?

Para la tercera pregunta, un “no” absoluto. Para la última, el “sí” es gigante siempre y cuando se tome como ejemplo el ícono de los ejemplos: Franco Macri y sus megafiestas –espejo de una era con rastros de patillas, trajes de colores y picaduras de avispas- desaparecieron de la faz de la tierra hace ya unos cuantos años. Sin embargo, hace rato que Macri no es el amo y señor de Punta del este. Hoy, sin aquel evento abundante, exclusivo e impúdico, los festejos se fraccionaron y la tendencia de los famosos es menos masiva.
¿Y ahora? Aunque algunos añoran aquello, la tristeza tiene poco que ver con un punto de confluencia que no perdió vigencia. Empresarios, actores, conductores, músicos y los que nunca faltan adornarán sus casas y se encontrarán en grupos reducidos para intercambiar sonrisas blancas. En ciertos casos la reducción se remitirá al núcleo familiar; en otros; al reservado espacio de amigos íntimos, y en los demás, al atractivo terreno de conocidos.

TRES LOTES PARA EXPLORAR.

El diseñador Martín Churba decidió no ir. Pero alquilará su casa japonesa para toda la temporada. Y allí se celebrará una de las tantas fiestas privadas que volverán a ser la vedette esteña. En torno al sushi, el domingo 31 habrá 50 personas en la generosa casa de Manatiales. El relacionista público Gaby Álvarez invitó a sus amigos Emanuel Horvilleur, Juan Cruz Bordeu, Deborah de Corral, Andrea Burstein y su marido, Fabián Zorrito Von Quintiero y Betina Menditegui, Gustavo Cerati y su novia Sofía, Pancho Dotto y sus modelos, y los integrantes del grupo Babasónicos recién llegados de México. Apenas un ejemplo del tercer lote.

Otro ejemplo (aún en etapa de ejecución) podría estar dado por el convite del matrimonio Paula Cahen D’anvers y Federico Álvarez Castillo. Por lo pronto, ya cursaron invitación a Marcelo Tinelli y familia. Por la misma huella transita Tomás Darcyl, dueño de la agencia Multitalent, quien alquiló la exclusiva Posada de Piedra, en Punta Piedras. En el mismo lugar que el año pasado ocupó Carlos Iglesias, hermano de Julio, también habrá muchas caras conocidas.

En su chacra Gin Tonic, el millonario italiano Giuseppe Cipriani no tendrá a Naomi Campbell entre sus invitados (al menos a fin de año). Sí habrá amigos y parientes. La suya será una muestra del segundo lote. Algo similar ocurrirá en la casa de los Legrand-Tinayre, donde habrá fiesta en continuado: el nieto adorado de Mirtha inaugurará su florería el jueves 28, el domingo habrá celebración con fuegos artificiales y el propio Nacho Viale festejará el martes su cumpleaños.
Susana Giménez despedirá su año sabático en La Mary, su mansión en Rincón del Indio, con su novio Jorge Rama.

En el primer lote, con festejos íntimos y reducidísimos, estarán –entre muchos otros y cada cual por su lado- Eduardo Costantini y su novia, Cristiano Rattazzi y su mujer, Nicolás Repetto y Florencia Raggi, Pía Slapka y su marido Paul García Navarro, Alan Faena con padres y hermana, Adrián Suar, Araceli González (¿será el momento de transparentar la reconciliación?).

Muchos ya habrán asomado su cabeza a las fotos unos días antes. El día de la inauguración de la florería de Ignacito –como lo llama su abuela- en La Barra, también habrá un evento convocante en José Ignacio: Patricia Miccio reinaugurará una sucursal de su tienda de ropa. Y al día siguiente, David Nalbandian, Pampita y Ralph Laurent serán las estrellas de la tradicional fiesta de Lacoste; tradicional pero también acotada y menos masiva. Lejos de los 1.200 invitados del año pasado, ahora serán 300: Juan Navarro, el gestor, pidió que sean “pocos pero buenos”.

Pero esas serán otras historias, similares a las que continuarán en enero. Ya habrá tiempo de someterse al rigor que impondrá Daniel Tangona en sus clases masivas de taebo en el hotel Conrad, o de asistir al día de polo organizado por Martín Barrantes, o de escuchar al multipremiado Gustavo Santaolalla, o de ubicarse en las primeras filas del nuevo escenario de Punta Ballena donde Roberto Giordano hará su inagotable desfile. O el desfile de Dotto, el 6 de enero.

Para estos días, la noche del 31 es el foco de todos. El cielo se iluminará sobre un único espacio, los camiones de catering no se dirigirán a un único evento y los famosos de siempre no pelearán por tener su lugar en el VIP de esa fiesta imperdible. La alegría será íntima y estará fraccionada. Símbolo de nuevos tiempos en un paraíso con los mismos de siempre.
 










(Daniel Tangona, (54911) 3639-1200)

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