Prensa     

  El Observador -  Enero 2011

 


  La rutina que nunca descansa


En Punta los gimnasios están a tope con nuevas propuestas para mantener la figura

Parece mentira pero el momento de las vacaciones, una época que debería ser de relax, de desenchufe, de días de reencuentro y descanso luego de un año donde cada uno estuvo atareado en sus cosas, produce en el núcleo familiar abundantes situaciones de estrés.

El marido debe lidiar con las noches de abundante comida, bebida y cigarrillos, más los planes con su mujer y los nenes. A la mujer le preocupan esos kilos de más que se acumularon en el bajo vientre luego de semanas de descontrol en la dieta. Los jóvenes viven en un horario demencial, donde las fiestas terminan sobre el mediodía, duermen de tarde para despertarse de noche y reiniciar una actividad diaria frenética y de ritmo imposible de seguir por más de cinco jornadas seguidas.

Quizás sea por todo esto que los gimnasios en verano son el refugio de gente que a pesar de haber apagado el celular y estar fuera de su trabajo continúa, en plenas vacaciones, con su rutina de ejercicios.

Muchas veces las actividades centradas en el cultivo del físico son erróneamente calificados por los críticos –o más perezosos- como frívolas, a pesar de que nadie duda sobre lo necesarias que son. Pero en la recorrida que realizó El Observador por tres de los más importantes gimnasios de Punta del Este (el Spa del Hotel Conrad, el gimnasio You Fitness Area de la Barra y Perfil Gym de Parada 5 de Pedragoza Sierra) se notaba seriedad en los rostros, concentración en el esfuerzo y ganas sinceras en cada aparato, en cada bicicleta, en cada cinta, en cada pesa.

Los gimnasios son sin duda sitios donde el narcisismo se presenta a flor de piel. Las paredes forradas de enormes espejos reflejan, para bien o para mal, según las expectativas de cada concurrente, los cuerpos en toda su extensión y dimensión. Bíceps abultados, pectorales con siliconas, abdominales marcados, se mezclan en rigurosa seriedad con músculos flácidos y malas posturas.
También es interesante ver el rango de edad de los asiduos a los gimnasios en verano. Según los responsables de Perfil Gym, predominan tanto en hombres como en mujeres los de 30 a 50 años. Los adolescentes van día por medio, y cuando van son muy inconstantes en los ejercicios. La tercera edad hace su esfuerzo pero también va a su ritmo particular, cosa que los entrenadores respetan.

Haciendo cinta con los wayans.
La Barra en enero es un lugar donde hay que estar atento, porque la probabilidad de cruzarse con alguien que posee una cara que parece familiar es bastante alta. Fue lo que le pasó a gente que estaba haciendo un poco de fierros en el gimnasio You Fitness Area cuando de pronto vió entrar a la sala a dos hombres negros muy altos hablando en inglés. Eran nada más y nada menos que los hermanos Marlon y Shawn Wayans, actores y directores de la trilogía Una película de miedo. Otro de los asiduos este verano fue el tenista argentino Juan “Pico” Mónaco.
Hacer ejercicio con las celebridades al lado es una de las probabilidades que ofrece el gimnasio You. Es común que por allí se dejen ver ejercitando su cuerpo relacionistas públicos, estilistas, chefs, jugadores de rugby y actores de la revista porteña, quienes se cuidan cada día para estar perfectos en las múltiples actividades sociales que les depara una temporada en Punta del Este. Pero no todo es glamour y famosos. Los enormes ventanales de You ofrecen al deportista una vista inigualable del océano Atlántico, playa Montoya y aledaños. Correr allí por una cinta es imaginarse avanzando imperceptiblemente hacia ese horizonte siempre líquido y a la tarde ver caer el sol en pleno ejercicio. “La gente corta con todo lo demás, pero sigue viniendo al gimnasio. Se encuentra consigo misma acá”, dijo Guillermo de la Llana, uno de los responsables de You Fitness Area.

EL SPINNING COMO ESTRELLA.
En el gimnasio Perfil de parada 5 el verano se vive de manera especial porque se altera totalmente la clientela del resto del año. Argentinos, brasileños y muchos europeos copan el lugar y dejan a los uruguayos en franca minoría.
Allí la especialidad es el spinning, una modalidad de bicicleta ergométrica donde un entrenador va sugiriendo diferentes velocidades y grados de dificultad, recreando dentro de una sala del gimnasio un recorrido por un lugar lleno de repechos y bajadas imaginarias, que se traducen en los diferentes cambios. En el Perfil Gym hay 36 bicicletas especiales para spinning y en general las clases se llenan. Un detalle importante es el tele cycling, un sistema de pantallas planas organizadas en toda la sala para que cada participante tenga indicaciones y recomendaciones por parte del coach que dirige la clase. “Lo bueno de esto es que cada uno puede ir a su ritmo. Nosotros sugerimos, pero la exigencia la decide cada persona”, dijo el responsable de la clase de spinning en Perfil Gym.

EL GENERAL EN SU LABERINTO.
En el Spa del Conrad, lunes, miércoles y viernes, desde las once de la mañana, rige la voz del personal trainer Daniel Tangona (ver nota aparte), quien convoca a más de 60 personas cada día para su clase de boot camp.
La moda del boot camp comenzó como terapia física de descarga, y también se representó en ficción, en series como Desperate Housewives, donde ganó muchos adeptos (y sobre todo, muchas adeptas). Es una preparación física que utilizan las fuerzas armadas de los Estados Unidos, pero en este caso están adaptadas para civiles. En este tipo de rutinas se eliminan entre 800 y 1.500 calorías promedio en una hora y media de ejercicio.

La descarga no solo es física y corporal, sino también psicológica. (El boot camp) hace furor porque la gente saca lo mejor y lo peor que tiene reprimido: angustias, tristezas, ansiedad, energías negativas acumuladas, horas de estrés, quema grasas por excelencia y además baja de peso”, explica Tangona, introductor de este estilo de fitness en su país y también en Punta del Este. Durante la clase, Tangona se transforma de un tipo amable y simpático, hasta chistoso, en un líder fuerte y obsesivo, que da órdenes de tipo marcial. Sus alumnos, de entre 18 y 76 años y básicamente mujeres, responden al unísono.

El “showman del fitness”

El personal trainer argentino Daniel Tangona hace capote en Punta del Este desde 1989. Pero este año la novedad para el fitness puntaesteño es el llamado boot camp, una serie de rutinas físicas de alta exigencia para el cuerpo, que tiene mucho de estilo de entrenamiento militar. De hecho, Tangona y su socio el coach Guillermo Migone, realizaban las rutinas vestidos con uniformes militares en sus primeras sesiones empresariales en Puerto Madero, Buenos Aires.

“Hoy el boot camp se utiliza cada vez más como recurso de selección de personal empresarial. Las grandes corporaciones hacen jornadas de boot camp y después nos piden una evaluación de la gente. Por ejemplo, hace dos meses la BASF alemana inició un plan para duplicar las ventas y nos contrataron. Estuvimos dos horas y media con 150 directivos exigiéndolos a fondo y evaluando su actitud hacia el ejercicio. Si alguien no tiene actitud para hacer diez flexiones no pretendas que te gerencie una empresa”, afirmó el personal trainer, que además entrena a empresarios como Cristiano Rattazzi, a personajes mediáticos como Roberto Pettinato y a modelos como Jésica Cirio y Pamela David.

En Argentina, Tangona es el director del sector fitness de la clínica de Máximo Ravenna. A nivel sudamericano, es la imagen de la marca Reebok. En Punta del Este, Tangona tiene el servicio de delivery gym, donde arma un gimnasio en la playa, en el campo, “o arriba de un cerro”. “Si tengo que disfrazarme del payaso Plín-Plín para hacer gimnasia, lo hago. Soy un show-man del fitness”, confiesa.

Tangona surgió desde abajo. Hijo de Toño Tangona, “La Momia” de Titanes en el Ring, vivió hasta los 15 años en un pueblito de la provincia de Buenos Aires llamado Martín Coronado. “Pero en cada cosa que hice en el trayecto para llegar acá, tenía claro el objetivo”, dijo en tono reflexivo.
Hoy, a los 53 años, con tres hijos y dos nietos, Tangona sigue con la misma energía que lo ha caracterizado. Según sus propias palabras, se despierta a las cinco de la mañana, toma jugo y mate, mientras prepara rigurosamente lo que va a hacer durante el resto de la jornada.
Para 2011, Tangona tiene más proyectos con Ravenna, más trabajos con la Subsecretaría de Deportes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. “Espero que a Macri lo dejen trabajar”, opinó. Además tiene compromisos en varios países de la región. Para 2012, ya está preparando un curso para golfistas con el programa de simulación Power Plate, que se dictará en el barrio privado Altos del Golf.

“La salud no es joda”, repite Tangona como un mantra. “El problema es que en verano el corazón no está de vacaciones. Tiene muchas exigencias: de emociones, de un cuerpo con mucha alimentación. La gente perdió el norte y no valora la salud. Por lo tanto, ¡al gimnasio!

 



(Daniel Tangona, (54911) 3639-1200)

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