Revista LAS ROSAS - Noviembre 2008

 


 

DEVOCIÓN YOGUI

En el agua, en habitaciones con cuarenta grados de calor, arriba de la bicicleta física, desnudos o vestidos. Con variantes impensadas en sus orígenes, fomentado como filosofía de vida o como disciplina anti estrés, la práctica del yoga es fomentada con insistencia por los especialistas del bienestar físico y mental. Todo lo que tenés que saber antes de empezar.


Ninguna otra disciplina cobró tanto auge en el último tiempo como el yoga, una técnica milenaria nacida en la India como una filosofía de vida, asociada a la espiritualidad y a la comunión del individuo con el Universo. Con menos misticismo, adaptándose a los tiempos que corren pero sin resignar beneficios, los gimnasios suman la práctica como una alternativa más en medio de la programación de sus clases diarias; los centros o escuelas especializadas ya forman parte del mapa urbano de casi cualquier ciudad, las grandes empresas la proponen como una herramienta para combatir las tensiones laborales y enfrentar conflictos cotidianos mientras que cada vez más médicos recomiendan practicarlo. Como el consejo más atinado para contrarrestar el estrés diario, aminorar la ansiedad –ni un paso más ni uno menos en el tiempo, el anhelado estado del “aquí y ahora”-, mantener vibraciones positivas, alejar angustias, serenar la mente y equilibrar el cuerpo. Pero el yoga también tonifica, oxigena, flexibiliza, purifica los tejidos, depura el organismo, mejora la postura y previene el envejecimiento. Ventajas que al tratarse de una filosofía de vida, se potencian en relación a la comunión con sus preceptos.

Armonía integrada
La disciplina se fundamenta, en parte, en la creencia de que además del cuerpo físico los seres humanos tenemos uno energético en el que se pueden localizar siete centros de energía que son estimulados en las diferentes “asanas” –posturas o figuras-. Su ejercitación en consonancia con una nueva manera de respirar, la experimentación de otras formas de conciencia a través de la meditación y el seguimiento de una dieta vegetariana –con la exaltación del consumo de verduras, frutas y escasas harinas y grasas masticados con paciencia zen –redunda en privilegios que Occidente adaptó con entusiasmo. Controlar la mente y despojarla de cualquier tipo de pensamiento es uno de los objetivos de la meditación, una de las más preciadas herramientas del yoga para potenciar el bienestar emocional. Sentados en el suelo, en posición “de loto” –con las piernas dobladas en cruz- y los ojos cerrados, se logra la quietud absoluta del cuerpo y de la mente, generando un estado de conciencia íntima con uno mismo y una sensación de paz que persiste. Se puede utilizar la repetición de un “mantra”, una palabra, oración o el popular “OMMM”, también llamado “el sonido de Absoluto”. La postura de “la vela” (Sarvangasana) influye sobre la glándula tiroides vitalizando los nervios, fomentando la circulación y la purificación de la sangre; la de “la cobra” flexibiliza la columna y estimula el funcionamiento de los riñones, entre otras ventajas. En cada una de ellas siempre la respiración marca el paso, a través de inhalaciones y exhalaciones profundas. Se practica descalzos y vestidos con ropa cómoda para que no interfiera en los movimientos, a pesar de que la práctica de las posturas sin amparo alguno también tiene seguidores desde hace algún tiempo.

Circuitos yóguicos
El “yoga desnudo”, es una de las tantas versiones novedosas y exóticas que hoy circulan en el mercado. El yoga en el agua –o woda- promete aprovechar la liviandad líquida para potenciar la relajación de la musculatura y la coordinación de los movimientos. El hotyoga (Bikramyoga) defiende la práctica en habitaciones sometidas a cuarenta grados de calor para eliminar toxinas y aumentar el gasto calórico. Todos conviven con otros tipos más tradicionales y clásicas como el “Ashtanga yoga”, un tipo que incrementa aficionados y popularidad de la mano de celebrities como Sting y Madonna. Se trata de una serie de posturas integradas en forma de secuencia unidas por la respiración. El “Hatha Yoga” focaliza su atención en lo físico y prepara el cuerpo para la relajación y la introspección al final de la clase. Indra Devi, conocida mundialmente como “la dama del yoga” fue la gran propulsora en nuestro país. Murió en 2002 a poco de cumplir 103 años que nunca aparentó. El “Swásthya Yoga: método DeRose” ( www.uniyoga.com.ar ) es una sistematización del arte del yoga más antiguo a través de una serie de posturas entrelazadas a modo de coreografía. Por su dinamismo es uno de los más elegidos entre los jóvenes. Sin embargo, no hay determinaciones absolutas a la hora de definir cuál es el tipo que más se adecue a las necesidades particularísimas de cada uno. Para el Presidente de la Federación de Instructores y Profesores de Yoga de Buenos Aires, Edgardo Caramella la gran apertura a sabidurías orientales a la que actualmente asistimos se relaciona no sólo con la eterna búsqueda del ser humano por vivir más y mejor sino con la reducción de muchos de los prejuicios que existían alrededor de estas disciplinas por falta de información. “Sin embargo sigue existiendo mucha confusión sobre el tema, líneas y corrientes diversas, mezcladas con otras filosofías, propuestas terapéuticas y místicas, oferta de beneficios, personas que enseñan sin poseer una verdadera formación profesional.

Hoy se exhibe yoga por kilo y por metro…, todo está presente en esta Babel del Yoga actual”, reflexiona este instructor. Ante tanta oferta más vale tomar recaudos. Se trata de recorrer las escuelas, preguntar, participar de una clase abierta, buscar referencias y tener en cuenta que el pedido del certificado de aptitud médica (a pesar de que puede derrumbar voluntades maltrechas) puede garantizar seriedad. La idea es saber percibir si estamos cómodos con el lugar, el ambiente y el tipo de yoga propuesto, destaca Caramella. Y por supuesto, nunca perderse de vista a uno mismo: cualquiera sea el tipo de yoga lo más recomendable es no forzar el cuerpo abruptamente. La constancia ayuda para ganar no sólo flexibilidad corporal, sino también determinación. “Los cambios se empiezan al poco tiempo de comenzada la actividad pero con el paso del tiempo vamos a saber si era verdaderamente lo que estábamos necesitando”, puntualiza el personal trainer de los famosos, Daniel Tangona y aclara que a su entender el yoga no es un sustituto de actividades más demandantes físicamente si el objetivo es quemar calorías pero sí es un gran complemento para el bienestar integral. Para Caramella en cambio al yoga hay que entenderlo como “un arte y quien lo disfruta siente lo que un escultor al esculpir su obra o un bailarín al ejecutar su pieza de ballet”.
Vale la pena espiar de que se trata.

Asesoramiento: Instr. Daniel Tangona


 

 
 



(Daniel Tangona, (54911) 3639-1200)

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