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  Revista VEINTITRES  -  Marzo 2011

 


 






 

Por qué corremos
El auge de los maratones a toda hora y lugar. Cada año hay decenas de competencias de este tipo en Capital. Las razones de los participantes. Los beneficios y los riesgos de no prepararse bajo control médico.

Son las 19.15 y todavía no se hizo de noche. Las gotas que caen de los árboles evocan una lluvia que es pasado pero amenaza con volverse presente. El viento pega fuerte y las nubes se mueven como salidas de una película a la que alguien decidió adelantar. Faltan quince minutos para la largada y la concentración se visualiza como tensión en los rostros de un grupo de corredores con pinta de profesionales. Están los que se toman las pantorrillas y meten la cabeza entre las piernas, como si fueran avestruces de ciudad; los que marcan los segundos con los movimientos del cuello; aquellos que, como para dejar en claro que esto es en serio, meten un pique corto en puntitas de pie. Y también, cuándo no, los que hacen un culto al famoso “talones a la cola”. Alguno resquebraja sus dedos con las manos entrelazadas y un loquito pega un grito luego de hacer tres abdominales en el frío pavimento. No falta nadie. “La señora de las luces”, una suerte de mediática del deporte, se ubica en los primeros lugares, por delante del único ser vivo al que se le ocurrió ponerse una careta para correr uno de los tantos maratones que cada año se realizan en la ciudad. Esta vez hay otra particularidad: el evento deportivo es nocturno.

Nadie innova: los pantalones que usó Maradona en el Mundial Juvenil de Japón en 1979 están de moda otra vez y el color caqui de los corredores especializados resplandece en la pista cuando el flash de los fotógrafos anuncia la partida.

Son casi tres mil personas que parecen perdidas en un laberinto sin paredes. Hombres y mujeres dispuestos a dar todo en los ocho kilómetros que la marca Ona Sáez acondicionó para que disfrutaran de correr un maratón. Una modalidad saludable que, según explica el personal
trainer Daniel Tangona, también conlleva sus riesgos: “Estoy en contra de que la gente corra tantos maratones seguidos ya que todo deporte de alto rendimiento requiere sus cuidados. Después se preguntan por qué un pibe explota a los cien metros. Para este tipo de competencia hay que prepararse bien. Consultar a un médico deportólogo, a un nutricionista, a un traumatólogo. El problema principal es que la gente no tiene noción de lo que es el cuerpo, y pese a que correr es muy lindo y tiene innumerables beneficios, las pocas desventajas son muy nocivas”. Entre esos beneficios están bajar la ansiedad, el apetito y alcanzar un estado de relajación.

Pasaron doce minutos de la carrera y DJ Zucker continúa pinchando discos en soledad, ya que muchos de los participantes alcanzaron los cuatro kilómetros de competencia y están próximos a pegar la vuelta para convertir en llegada lo que hace una docena de minutos fue partida. Clara tiene 40 años y dice que desde hace un año viene bajando su peso a razón de un kilo por mes. Recién inició su carrera y sin embargo no se entristece: “Tengo mis propios tiempos. ¿Pensás que con esta panza puedo competir? No me preocupa, lo tomo como un desafío personal. Hace un tiempo me propuse anotarme en todo maratón que surja y vengo cumpliendo. Espero seguir”, se ilusiona, mientras intenta levantar los pies del piso.

Seiscientos metros más adelante se encuentra Elvio, un correntino de 59 años que se frota la cabeza mientras disminuye su velocidad. Apoya las manos sobre sus cuádriceps y flexiona las rodillas. Dice que no da más. Que vino a correr para acompañar a su hijo, pero que el cigarrillo le empezó a saquear los pulmones hace treinta años. Fueron seis cuadras de las veinticinco que se había propuesto. ¿Fracaso personal? “Para nada. Todo lo contrario. Por lo menos me levanté del sillón y vine. La idea de correr de noche me entusiasmaba, pero si hay algo que me quedó claro es que si no dejo el pucho a la próxima no llego.”

En relación al horario para hacer ejercicio,
Tangona explica que “no hay un momento ideal. El reloj biológico lo maneja uno. Sin embargo, no es lo mismo correr de día que correr de noche. De mañana es recomendable usar gorro y ropa liviana mientras que de noche hay que llevar un chaleco refractario para que no te lleven puesto los autos. También hay que tener cuidado en dónde se mete el pie ya que muchas veces se puede tropezar con una raíz, y para la gente grande la caída puede ser complicada. Yo elijo la mañana, pero hay gente que prefiere, antes de volver a su casa y agarrársela con su pareja o con la heladera, bajar endorfinas mediante el ejercicio”.

¿Pero cuáles son los requisitos básicos para salir a correr sin poner en riego la salud?
Roberto Peidró, médico deportólogo, explica: “Lo primero y principal para cualquier edad es hacerse un control médico por lo menos una vez al año para saber si no hay algún soplo cardíaco o alguna arritmia y si la presión está bien. Con el apto físico se disminuye el riesgo de muerte de una manera considerable. En Italia, por ley nacional, aquellas personas federadas en algún deporte están obligadas a hacerse este examen. Otra de las cuestiones principales es estar hidratado, porque la gente toma agua cuando tiene sed y para ese momento ya está deshidratada. También hay que contar con un buen calzado y hacer un buen entrenamiento. No cualquier persona está capacitada para correr un maratón. Por eso muchas veces hay gente que presenta lesiones menores en las rodillas, tobillos o en la cadera”.

A los 24 minutos y 20 segundos, Oscar Cortina cruzó la línea imaginaria y se quedó con el primer puesto de una competencia en la que cada uno de los participantes donó ropa para la fundación El Talar y para la Escuela Indoamericana de Fútbol. Cinco minutos después, Fidel Nadal arremetió con su catarata de hits en formato reggae, para alegría de aquellos que lograron llegar a la meta. Las gotas de sudor son proporcionales a la inmensa felicidad de quienes se sienten triunfantes. A pocos metros, DJ Zucker encuentra público pero no consigue que los presentes despeguen los pies del asfalto. El cansancio se hace presente y el frío arremete.

La carrera llegó a su fin para la mayoría. Fidel Nadal repasa sus clásicos durante una hora y le pone un poco de calor a la velada. Un avión cruza el cielo en la inmensidad de la noche mientras Clara continúa con su travesía personal.
 



(Daniel Tangona, (54911) 3639-1200)

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