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  Diario Perfil - 26 de Enero 2013

 

 







 
RENOVACION Y CAMBIO

Cómo extender las “metas del verano” al resto del año

Cursos varios, ejercicios, comer sano, dejar de fumar. Cada enero, muchos se proponen refundar su vida, pero pocos lo logran. El desafío de transformar ese entusiasmo en algo que resulte perdurable.
 
Pagar el gimnasio para este año y cumplir con una rutina que no arranque dos meses antes del verano, comer sano, hacer dieta, fumar menos, anotarse en un curso, pasar más tiempo en familia. Son sólo algunos ejemplos de las metas y los objetivos típicos de principios de año, que a los dos o tres meses quedan en nada. “Año nuevo, vida nueva”, la frase suena conocida, pero ¿cuántos pueden realmente cumplirlo?

“Hay una tendencia a plantearnos deseos o metas muy generales, como la felicidad, la salud o el amor, más que objetivos claros y específicos. Aún en el caso de las personas que tienen una tendencia más pragmática para plantearse metas, muchas veces no se dan cuenta de que éstas, o bien no dependen de ellos en tanto iniciativa o realización, o bien resultan ser planteos bastante amplios o confusos”, dice la licenciada y programadora neurolingüística Paula Sudacov. Para ella, lo más importante es que las metas sean concretas, claras y específicas, para que puedan alcanzar su objetivo: cumplirse.

“Fuerza de voluntad, objetivos claros, medios para procurarnos lo que necesitamos y umbral de frustración alto son recursos esenciales para el cambio. Si no contamos con ellos en julio, ¿por qué habrían de aparecer por arte de magia el 31 de diciembre? A menudo es sólo una expresión de deseos”, agrega el psicólogo Alejandro Schujman, quien recomienda “sorprender a un noviembre con un entusiasmo anticipado, para que enero nos encuentre con el proceso en marcha”.
 


Si se traza en Google una línea de tendencia en la búsqueda de palabras; “dieta” y “gimnasio” suelen mostrar una caída una vez que pasa el verano –entre marzo y agosto se mantiene relativamente estable- y repuntan en septiembre, cuando el clima vuelve a ser propicio para usar menos ropa y mostrarse más. Entonces empieza la desesperación, las ganas de hacer todo lo que no se hizo durante el año. Como dice Schujman, “vivimos en la cultura del “llame ya”, con el acento puesto en el resultado. El esfuerzo que lo haga otro, o que venga solo”.
Los gimnasios suelen coincidir en que el 25% de los que empiezan a principio de año abandona a los tres meses. Incluso habiendo pagado, en muchos casos, una cuota anual.

Daniel Tangona, entrenador personal que cuenta entre sus clientes a varias celebridades, asegura que esto pasa porque siempre hay una excusa. “Hay que entender que la gimnasia tiene que ser parte de la vida no una actitud que se cancela y se reemplaza con otra”, dice. E insiste en la importancia de una rutina que se complemente con un estilo de vida saludable, porque “somos lo que comemos”. A la vez, recomienda pegarle a una bolsa de box para bajar el estrés y la ansiedad, antes que fumar o tomar alcohol.

Sin embargo, los especialistas llaman a no desesperar, ya que todo puede concretarse, siempre y cuando haya voluntad. “Es muy común que las personas no tengan la constancia para insistir lo suficiente y alcanzar los objetivos. A veces, se dan cuenta de que no son tan interesantes como pensaban”, dice la psicóloga Ana Blesa, es tener compromiso y tenacidad. Como dice el refrán, año nuevo, vida nueva.