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  Revista NOTICIAS -  Enero 2013

 

 







 
VACACIONES EN FORMA
El entrenamiento de moda y dónde se practica. Los famosos más activos en la playa. Los mejores spas y sus tratamientos. Como se cuidan hombres y mujeres.

Punta del Este es así. En la playa más top de Uruguay, ni siquiera en las vacaciones se interrumpen las rutinas: los empresarios continúan con sus reuniones cotidianas, pero fumando habanos en los restaurantes de moda; las celebrities cumplen con su ronda de presencias en eventos casi diarios y los fanáticos del gym intensifican su actividad en un entorno en donde reina la estética y nadie quiere desentonar. Abdominales marcados, colas perfectas y brazos fuertes se convierten en una necesidad. En el Este, lucir bellos es un mandato y una ocupación de tiempo casi completo.

Por las mañanas, calles y playas se llenan de gente. El “running” (“correr”) es sin dudas la actividad más popular. Los hombres –cada vez más protagonistas de las tendencias estéticas– corren sin remera para cuidar, al mismo tiempo, el color bronceado de su piel. El ejercicio físico se transformó en una actividad tan arraigada en las costas del Este, que los municipios colocaron estaciones de gimnasia públicas a orillas del mar. Como si se tratara de juegos de plaza, las estructuras verdes están ubicadas en lugares estratégicos para que los corredores puedan utilizarlos antes del hacer ejercicio aeróbico o después, según el tipo de entrenamiento que lleven adelante. En los gimnasios públicos pueden trabajarse todos los grupos musculares: pecho, piernas, espalda, cintura, hombros, brazos. Y en las horas pico, hay cola para utilizar las máquinas que no trabajan con peso adicional, como ocurriría en un gimnasio tradicional. Son estaciones con principios físicos que utilizan el propio peso del cuerpo para generar resistencia. Nunca más de la que el cuerpo puede soportar.

Cuerpo a tierra. Algunos sí logran escapar a la rutina de Buenos Aires, pero eso de ninguna manera implica un descanso. Aprovechan el verano para comenzar tratamientos intensivos, alentados por la costa, la arena y la promesa de que, si a este verano no se pudo llegar con el cuerpo perfecto, no hay mejor momento que enero para empezar a remediarlo y ponerse al día. La nueva moda en materia de fitness es el “Boot Camp” o “entrenamiento militar para civiles” (tal su traducción): una novedosa técnica que hace furor desde hace un tiempo en los Estados Unidos y que comienza a pisar fuerte entre los argentinos. Primero, claro, con parada obligatoria en las playas uruguayas, para cosechar adeptos de alto perfil: Karina Jelinek es una de las que acepta el rigor marcial para conservar su figura, igual que las modelos Dolores Trull y Débora Bello. Graciela Alfano y Elena Fortabat, diosas con algunos años más, son parte de la misma tendencia. Entre los hombres: Gabriel Corrado, Pancho Dotto y Cristiano Rattazzi, un coqueto que incorporó el “Boot Camp” en su rutina de masajes y manicuría.

El entrenamiento pertenece al rango de “mediana y alta exigencia” y promete tonificar el cuerpo en apenas seis semanas. La rutina incluye objetos poco comunes en los gimnasios hasta hoy, como llantas de autos, hachas para trabajar la fuerza de brazos y situaciones extremas como escalar, correr y entrenar en el barro. Por supuesto, también están los típicos saltos de rana, flexiones de brazos, repiqueteo y estocadas de cualquier entrenamiento militar.

Además se agregan técnicas de boxeo para lograr un trabajo integral tanto en lo físico como en lo mental. Según Daniel Tangona, el personal trainer que trabaja en esta disciplina desde hace 5 años, el “Boot Camp” pone a prueba la personalidad, el espíritu de superación, la actitud para aceptar órdenes bajo situaciones especiales y no dejarse vencer por los posibles obstáculos que se presentan. Al finalizar esta experiencia, se forja un temperamento especial ante situaciones delicadas”. Cuerpos perfectos y algo de filosofía son las claves del atractivo de esta disciplina.

Los entrenadores se comprometen con su papel: durante el entrenamiento actúan como jefes de ejército e incluso se visten con ropa camuflada, dan las órdenes sin cuidarse por los modales o la suavidad de sus palabras. La simulación es uno de los puntos fuertes del entrenamiento, a años luz de los viejos y amables personal trainers que pedían “un abdominal más” y agregaban un grito para contagiar entusiasmo. El “Boot Camp” trabaja con saltos, sprint (carreras cortas a máxima velocidad), trepar árboles, saltar a la soga y trabajos de elongación, entre otros desafíos.

Otra de las ventajas de “Boot Camp” es que se requiere de tiempos cortos de ejercitación. Algo muy bienvenido por aquellos que poseen pocos huecos en su agenda para entrenar. Incluso, Tangona implementó una exclusiva modalidad que se llama “Delivery Gym”: son tres camionetas equipadas para instalar un gimnasio en cualquier parte de la ciudad, ya sea en Buenos Aires o Punta del Este, en apenas minutos. Válido para ocupados y también para discretos: la semana en que las costas esteñas fueron víctimas de robos muy resonantes, un grupo de empresarios solicitó este servicio VIP. “Varios alumnos, que no puedo revelar sus nombres, estaban asustados por la inseguridad y me pidieron que armara un gimnasio en una de las zonas más alejadas de Laguna Garzón”, cuenta el creador del gimnasio a domicilio.

Ahí, en la nueva zona top de Punta, promesa para las temporadas venideras, algunos de los empresarios más ricos de la Argentina aceptaron gustosos las órdenes de un falso jefe militar que los obligó a ponerse cuerpo a tierra y correr en el barro.