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  Revista VEINTITRES – Enero 2010

 





Boot Camp, el increíble entrenamiento de los famosos en Punta

Cuerpo a tierra

Se someten a una disciplina militar bajo las órdenes del personal trainer Daniel Tangona. Imitan el método de las Fuerzas Armadas norteamericanas.
Por Florencia Canale.

En el volumen III de Historia de la sexualidad, Michel Foucault despliega toda su sapiencia a partir de “El cuidado de sí”. El filósofo hará la genealogía –práctica adorada por el francés– del uso de los placeres a partir de textos griegos y latinos de los siglos I y II d.C., donde se rebelará la posibilidad de que uno mismo llegue a dominar sus deseos, y no ser dominado por ellos. “La más vergonzosa de las derrotas, la más ruin –dice Foucault citando a Platón– consiste en ser vencido por uno mismo”. Y esa premisa pareciera ser el oráculo –y no de Delfos– del entrenador de luxe, Daniel Tangona.



Todos los sábados y de forma individual, el personal trainer ofrece a sus acólitos una novedad en el universo del fitness: el boot camp. A partir del entrenamiento militar de Estados Unidos, el cuerpo se entrega a sus movimientos y rutinas, sólo que aggiornado para civiles. “Yo viajo todos los años a Los Ángeles a ver a mis hijos que viven allí, y ya desde 2005 vi que ese trabajo físico era la tendencia. Lo traje aquí, pero en ese momento no funcionó. Era demasiado riguroso”, explica Tangona. “Pero decidí retomarlo, y junto al profesor de Educación Física Guillermo Migone, lo adecuamos. Empecé en Puerto Madero, un sábado por mes con 15 personas y terminé con casi 150. Lo nuestro es la preparación física que usan las fuerzas militares norteamericanas. No hay límite de edad, lo puede hacer una chica de 12 años, hasta una persona de 70. Siempre adecuada a sus posibilidades”. Pero no conforme con el estilo yanqui, Tangona le agregó su impronta personal. “Además del entrenamiento físico, ofrecemos coaching ontológico”, explica. La ontología es la parte de la metafísica que trata del ser en general y de sus propiedades trascendentales.



¿Será una decisión filosófica la del profesor platónico? “No sólo los preparamos físicamente, sino que lo hacemos también psicológicamente. En este entrenamiento, yo te ordeno y vos tenés que cumplir. Es un régimen militar y los que más entusiasmados están, son los empresarios. Imaginate que a la hora de contratar a un alto ejecutivo, si flaquea, si duda, no es rentable”. Los señores se entregan al alto mando que ejerce Tangona y cumplen a rajatabla la orden de la innumerable repetición de flexiones. Y todo con el profesor vestido de uniforme camuflado, a cara de perro. La rutina emblema de estos adoradores de la disciplina, son los weekend boot camp, donde a diferencia de los retiros espirituales, en estos encuentros se combina la gimnasia, una nutrición cuidada –no se permiten alcohol y delicatessen engordantes– yoga y masajes.

Y en Punta del Este, como en todo lugar de privilegios, los habitués necesitan ser trendies. Y qué mejor que participar de las huestes del general Tangona. En el hotel Conrad o en la silenciosa soledad del tête à tête, el personal junta una lista de celebrities y entrepreneurs prestos al cuidado intensivo de sus cuerpos. Entre sus fans con fama, se cuenta con: Cristiano Ratazzi, Huberto Roviralta, Rocío Guirao Díaz, Dolores Trull, Graciela Alfano y Lola Ponce. El ex de Susana Giménez acude tres veces por semana a este high tech de la gimnasia, en pos de salvar un problema que lo aqueja en su cadera. “Tengo la cadera gastada y la estoy recuperando. Entreno duro con boot camp para reincorporarme al polo. Me fortalece las piernas, glúteos, brazos, pectorales y espalda”, explica Roviralta. El empresario automotriz combina el boot camp con masajes y es así como demuestra ser portador de un alto rendimiento nocturno y diurno. “Hago menos gimnasia de la que debería. No me gusta mucho, pero es una obligación. Me obligo a mí mismo”, exprea el fiel adorador. La señora Alfano muestra oronda sus piernas sin medias, debajo del sol del mediodía. Ni una ninfa teen podría hacer alarde de mejores miembros inferiores. La ex jurado de Tinelli es un ejemplar empírico perfecto.

Las clases de boot camp constan de dos horas de movimiento constante. Sin embargo, no todo es furia militar. Al final, hay 20 minutos de relax y estiramiento, ideal para salir con las endorfinas en alto grado, explica Tangona. “Si la gente usara más lo físico que la pastillita, estaría mejor”, agrega el maestro, en relación al stress que aqueja a la mayoría de los mortales.

Pero, ¿cuál es la gracia de ver a un señor vestido de uniforme, a la hora del sacudimiento de energía? “Los transportás a ese entrenamiento que hacen los militares. El 46 % de las mujeres y el 38 % de los hombres, no hacen nada con su cuerpo. El ser humano necesita ser estimulado, exigido y motivado. Sin motivación no se llega a ningún lado.”

Sólo se trata de disciplina. Así ejerce Tangona. “Si algún alumno llega tarde a la clase, se los castiga a todos. Si tenían que hacer 50 flexiones, deberán hacer 200. O deberán transportar troncos sobre los hombros. Hasta las mujeres lo hacen. Así se aprende a respetar al prójimo y a ordenar sus vidas. Después, eso lo pasás a todas tus actividades; así reaccionás con tu mujer, en el trabajo, con todo.”

El entrenamiento militar está presto a desembarcar en Buenos Aires luego de la temporada estival. Siempre con el rigor del uniforme a cuestas. Y para agregar glamour a la mercadotecnia local, el “boot camp diosas” promete visibles consecuencias en los cuerpos de las féminas ansiosas por el contorno. Eso sí, deberán acatar las órdenes dictadas por el detentor de la jerarquía superior.

Foucault era un seguidor acérrimo de los diálogos platónicos. Gustaba de rodearse de jóvenes preclaros para intercambiar ideas. En esa práctica íntima discurriría sobre la ascesis, el dominio de sí mismo a través de la adquisición y asimilación de la verdad. Los estoicos hacían uso de la ascesis, que constaba de dos elementos: la meditación y el ejercicio.

Cuerpos ejercitados al máximo es la forma de vida que predica Daniel Tangona. La meditación la trocó por la ontología. La filo-gym, una nueva forma de vender “mens sana in corpore sano”.


 



(Daniel Tangona, (54911) 3639-1200)

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