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  Revista El Planeta Urbano -  Noviembre 2011

 

 










 
 
> CRISTIANO RATTAZZI
EL MÁS TANO DE LOSPORTEÑOS

DESCENDIENTE DE LA PODEROSA FAMILIA AGNELLI, CREADORA DEL IMPERIO FIAT EN EL MUNDO, RECONOCE QUE LO MANTIENE VIVO EL HECHO DE SER EXTREMADAMENTE CURIOSO.

Sentado al volante de su Alfa Romeo 159 sportwagon asegura que “en menos de tres horas estamos en “Los Cardos”, su campo de Balcarce. Es fin de semana largo y el mal tiempo impidió que “El Tano” se trepara a su avión particular y piloteara hasta la estancia para estar en 35 minutos, como a él le gusta. Velocidad, adrenalina, son dos de las características principales de este hombre, mitad argentino, mitad italiano, que a veces parece un chico. Y quizá ese sea el secreto para mantenerse, a los 63 años recién cumplidos, con la energía de un adolescente. “Soy curioso por naturaleza. Todo lo que me llame la atención me atrapa absolutamente. Lo malo de esto es que me aburro muy fácilmente cuando algo me es familiar”, dice con sonrisa pícara mientras acelera el auto a una velocidad que no puedo precisar, pero ronda entre los 180 y 200 kilómetros por hora.
Permanezco atada y rezando en silencio. Si bien estoy con un piloto profesional, la velocidad no es mi atracción favorita. De su casa de Barrio Parque hasta Los Cardos hay 420 kilómetros de distancia. Los últimos 20 son de barro y llueve a cántaros. En vez de pensar cosas feas, prefiero aprovechar las tres horas del viaje para sacarle una radiografía a su alma. Saco un cuaderno, mi lapicera de la buena fortuna y comienzo a disparar.

-¿Cuándo se dio cuenta de que le gustaban los fierros?
-A los 7 años tuve mi primer autito americano a motor con el que andaba por el campo. Ahora está expuesto en el Museo Fangio en Balcarce. Mañana nos damos una vuelta por ahí así veo cómo quedó.
Al día siguiente fuimos al museo y allí estaba, pintado de azul oscuro. Cristiano protestó un poco porque en realidad el original era color cielo, no azul. “Su hermana lo mandó a pintar porque estaba muy viejito”, le explicó el director del lugar.

-Usted, además de correr en Fiat Línea Competizione en la actualidad es piloto de avión y de helicóptero. ¿Cuál de los dos prefiere a la hora de volar?
-Me apasionan los dos por igual. Con el avión siento más sensación de libertad, de poder ir a lugares más lejanos. En cambio con el helicóptero es mucho más artístico con respecto a los movimientos que tengo que hacer con las manos y con los pies. Son dos cosas totalmente distintas y cuando tengo que ir a algún destino evalúo cual de los dos me conviene o divierte.
A principios de febrero 2011, Cristiano realizó una travesía que muy pocos conocen. Viajó hasta Fort Lauderdale para buscar su última adquisición: un Bell 430 con el que viajó como piloto desde esa ciudad ubicada en las afueras de Miami hasta el aeropuerto El Jaguel de Punta del Este. Un copiloto norteamericano lo acompañó en la travesía de 42 horas de vuelo. “Fue una experiencia única. Hicimos 21 paradas en total. Cada dos horas bajábamos a cargar combustible y seguíamos vuelo. El copiloto que me acompañó ya había hecho ese trayecto y conocía las paradas, aunque reconozco que no las seguí a rajatabla”, comenta con la sonrisa que gran parte del día lo acompaña, una mezcla de picardía con el niño que lleva dentro.

-¿Vivió alguna situación de riesgo durante el trayecto?
-Sí, cuando cruzamos el Amazonas el buen tiempo no nos acompañó para nada. Llovía y llovía y había que volar bien alto. Convengamos en que el viaje no se trató de un simple paseo sino que más bien lo viví como una gran aventura, una de las más apasionantes de mi vida. Hace 42 años que soy piloto y he pasado varios momentos complicados. Una vez aterrizando en el aeródromo de Luján se me cruzó una vaca y chocamos de frente. Casi me mato.

-¿Cuál es su deporte favorito?
-En general me gustan los que me provocan adrenalina como el kite surf, correr carreras de autos…pero también disfruto mucho jugando al tenis con amigos.

-¿Tiene algún tipo de cábala?
-No, soy cero supersticioso. Tanto que el año pasado corrí como piloto con el número 13. Si se me cruza un gato negro me ne frega un cazzo (se ríe). Mi madrea sí era muy supersticiosa.
Hace dos años que Susanna Agnelli, su adorada madre, falleció a los 87 años. “Sunni, además de haber sido la primera mujer ministro en Italia, en 1995, dirigió durante años junto a su hermano Gianni el imperio Fiat que creó el bisabuelo de Cristiano.

-Tengo entendido que usted era muy apegado a su madre. Imagino cuánto la extraña.
-Mucho. Extraño el hecho de no poder llamarla y hablar de todo, como lo hacíamos a diario durante horas. Siempre tuve muy buena comunicación con ella y hay veces en las que se me aparece de golpe en mi mente como si quisiera decirme algo. Y me quedo con las ganas de llamarla y escuchar su voz.

-Y su padre, el conde Urbano Rattazzi, ¿lo visita seguido en Italia?
-Trato de ir a verlo cuantas veces pueda. Pero hace 10 años que un ACV lo dejó muy mal lamentablemente.

-Como hombre de origen italiano, ¿es de reunirse los domingos en familia?
-El mundo cambió tanto con Internet, el Skype, los teléfonos celulares, que organizar esa especie de ritual donde todos se aburren me parece un bodrio. Ese tipo de programa me aburre tanto como ir a un casamiento.

-Se casó sólo una vez?
-Sí, me casé con Sonia del Carril, en Biarritz y tuvimos tres hijos, Alexia, Urbano y Manuela. Estuvimos 20 años juntos y después nos divorciamos. Acá en Argentina sigo siendo soltero (sonríe).

-¿Se volvería a casar?
-¡Ni loco! Estoy encantado con mi estado actual de absoluta libertad.

- Más de una mujer que lea esto se va a decepcionar!
-(Se ríe) No puedo prometer amor eterno. Y trato de no engañar jamás a una mujer con mentiras. Más de una vez me han dicho: “Por favor, aunque sea mentime”. Y lo cierto es que ni en chiste puedo mentir, ¡no me sale!

-Digame su plato preferido (mujeres ¡agenden!)
-Spaghettini con Parmigianino, con salsa de hongos o de pesto, pero sin ajo ni cebolla. También spaghetti alle vongole.
-Usted, además de ser presidente de Fiat, es vicepresidente de la UIA y de IDEA. Sin embargo, se lo ve seguido en eventos.

-¿Qué es lo que tanto le atrae de la recorrida?
-Soy muy curioso, me encanta conocer gente y circular. Detesto los eventos donde hay que sentarse porque me quedo dormido (se ríe), prefiero ir a cócteles, donde uno puede moverse, y si no está muy divertido, me voy silbando bajito.

-¿Cuántas horas por día duerme en general?
-Con seis horas estoy bien. Trato de dormirme a las 12 y a las 6:30 ya estoy despierto sin necesidad de que suene el despertador. Tengo un reloj biológico y un personal trainer,
Daniel Tangona, que no me dejan dormir mucho más.

-¿Es de acordarse y analizar los sueños?
-Jamás me acuerdo de lo que soñé. Me despierto con la mente en blanco. Raro, ¿no?

-¿Qué es lo primero que hace cuando abre los ojos?
-Prendo la TV y hago un breve zapping entre TN y los canales de agro. Siempre me informo sobre el pronóstico del tiempo de los próximos seis días y después desayuno leyendo los diarios.

-¿En papel o vía Internet?, ¿Cuáles?
-Papel, me gusta tocarlos. Corriere della Sera, La Nación, Time, Newsweek.

-¿Cuánto lo atrae la moda?
-Cero. Me aburre absolutamente. Lo único que me divierten son los relojes.

En su mano derecha, mientras volantea el Alfa, veo que lleva un Bulgari deportivo. En su muñeca izquierda tiene una pulsera cadena en oro blanco con su nombre grabado junto a su grupo sanguíneo: 0RH positivo. Tradición familiar, me explica después.

-Pregunta obligada: ¿qué es para usted ser un número uno?
-Es ser el mejor dentro de un terreno y trascender en la historia. No es cuestión de sólo durar un par de años. Steve Jobs, Bill Gates, Michael Schumacher, Vettel, Juan Manuel Fangio y Adolfo Cambiasso.
Ellos son buenos ejemplos de lo que para mi significa ser un número uno.

Restan sólo dos kilómetros para llegar a Los Cardos. Sigue lloviendo a cántaros y el cielo está gris oscuro. Rattazzi pulsa el botón ASR del Alfa (anti-slip regulation), y comienza a divertirse como loco piloteando sobre huellas que dejaron de existir hace rato. Cristiano está en su salsa y saca a relucir ese niño que lleva dentro.
 


(Daniel Tangona, (54911) 3639-1200)