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Main Woman - Octubre 2003


En este artículo, el profesor Daniel Tangona, con 25 años de experiencia en hacer ejercitar a las personas, relaciona de manera directa el entrenamiento con la calidad de vida. Además, ofrece una serie de consejos para hacer los momentos de ejercitación más agradables.

La capacidad aeróbica es el indicador más efectivo de la esperanza de vida. Actividades como correr, nadar, caminar o pedalear están ligadas directamente a la cantidad de años que vas a vivir. Si tu corazón está en orden, tu presión arterial bajo control, tu colesterol seguido de cerca y tu análisis de sangre y orina al día, sos una persona inteligente. Con esto en mente, uno estima que los médicos deberían recetar a casi todo el mundo "ejercicios con control profesional".


                       Para que el entrenamiento sea placentero, hay que buscar el mejor momento, ya que no todos tenemos el mismo reloj interno. Por ejemplo, ¿es mejor ejercitarse por la mañana, por la tarde o por la noche? No hay un acuerdo definitivo por el horario, aunque la verdad es que no es tan importante si lo que te preocupa es tu salud o mantener el peso controlado: los beneficios son siempre los mismos. La clave está en la constancia y no en el horario.

Un consejo para los que les resulta muy difícil entrenar, o no tienen motivación: acoplarse con otras personas, ya que el componente social es muy importante y la modalidad de grupo hace que uno no falte ni a una sola cita.

En lo particular, lo que me resultó fue entrenar de noche. No hay nada mejor, al terminar el día, que descargar la angustia, la depresión, el estrés, las tensiones y regular la presión arterial. Por lo pronto, es más positivo que llegar a casa, abrir la heladera y volcar toda la ansiedad en ella.

Cada atleta, amateur o profesional, es un mundo, con su tipo de trabajo, sus horarios, su tipo de alimentación, su familia, sus compromisos sociales, sus cualidades físicas, sus ambiciones, su capacidad de sufrimiento, su base previa de entrenamiento, el tipo de entrenador que le tocó y si lo supieron motivar. Son demasiados factores que hacen imposible pronosticar una forma fiable de entrenamiento que sirva para todos. Hay que investigar, probar, equivocarse y encontrar el propio camino. Por eso, es importante buscar un entrenador que no sólo sea bueno desde el punto de vista técnico, sino que tenga una buena calidad humana.

Una revelación final para asegurar un entrenamiento placentero, exitoso y relajante: la música. Correr no te ayuda musicalmente, pero una buena música, con un ritmo interesante, puede hacer que corras mejor y que te motives más.

La música debería tener que ver con lo que necesites. Por ejemplo, antes de ir a jugar golf, utilizo música suave y relajante para reducir el nivel de ansiedad. Este tipo de música reduce la actividad beta cerebral asociada con el nerviosismo y la ansiedad incrementando la actividad alfa asociada con la relajación. De hecho se comprueba que la música adecuada para la actividad que elijas te hará aumentar tus pulsaciones, bajará tu ansiedad al hacer que desvíes tu atención a algo diferente y te motive a moverte con más energía. No sólo antes de competir la música es una buena herramienta, también te ayudará mientras entrenás. El mismo nivel de importancia presenta la elección del aparato que utilices, ya que te permitirá moverte con total libertad, sin sacrificar calidad de sonido.

Eso sí: cambiá la música constantemente, porque si siempre usás los mismos temas, vas a terminar aburriéndote.

 

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