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El personal trainer, tan útil como el pasaporte...

por Horacio de Dios

El personal trainer se ha convertido en un recurso de primera necesidad.

Equivalente a los remedios caseros de las abuelas, el médico de cabecera de la familia, nuestro psicoanalista, la vidente de las tías, el terapeuta de los hijos, el disc-jockey de las nietas. Estar en forma es una religión sin ateos. Los gimnasios tienen mas concurrencia que los templos y ante el espejo nadie la talla porque el cuerpo es un objeto de culto y los instructores sus sacerdotes.

Por los frutos se conoce el árbol y lo vemos en pantalla. Jennifer Lopez está tan orgullosa de su cola parada y firme que asegura que puede usarla de mesita para servir café. El derriéres está en primer plano en los videos clips de Natalia Oreiro.

Para Madonna, que vino menos favorecida de origen, lo que natura non da, el ejercicio lo presta. Desde la pionera Adriana Brodsky, aun a riesgo de escoliosis, la lucha contra la ley de gravedad es una tarea cotidiana bajo control de expertos. Por eso muestra el tórax Robert de Niro a los 58 años o hace strip tease Demi Moore a los 39 años, nada se cae todo se mantiene. Y más cuando se viaja. No hay hotel importante que no sume un Fitness Center, muy bien dotado en máquinas con vista al mar, aire acondicionado y televisores. Tiene todo lo que se le pueda ocurrir, pero no es bueno que el hombre (y más la mujer) esté solo. Sería una iglesia sin cura.

Aquí aparece el personal trainer. Que, contrariamente al acceso al gym que tiende a ser cada vez más económico ($ 10/ 20 el pase por el día) tiene precios en ascenso por la creciente demanda. Calcule entre $ 30/ 50 la hora que cobra el instructor con turnos reservados con gran anticipación y por plazos largos, casi contratos. Buenos profesionales Los lugares más exclusivos en Nueva York, Los Angeles o Miami tienen los mejores profesionales y status de vedette. En Fisher Island, con residentes del nivel de Susana Giménez o la reina de los talk show en USA que es Oprah Winfrey, hay un spa de fama internacional con personal certificado por institutos prestigiosos, el Aerobic Fitness Association of America o Association for Fitness Profesional. Lo mismo que en buceo, los títulos privados son mas respetados que los oficiales.

Especialistas como Douglas S. Brooks, vicepresidente de la International Sports Trainers Association, escriben libros, dan cursos, supervisan las tareas de quienes han estudiado teoría y práctica durante seis meses mínimos. Los egresados no sólo conocen disciplinas físicas, sino que deben saber lo suficiente para poder derivar al médico, kinesiólogo, nutricionista, o esteticista en casos necesarios. Sin contar ejercitaciones confidenciales para fortalecer el brazo femenino entre el hombro y el codo, donde la flaccidez denuncia la edad al usar mangas cortas. Hay muchos profesionales que llegan desde Colombia, Venezuela y cada vez más desde la Argentina. Y son más populares que los profesores cubanos de salsa en Buenos Aires.

Con resultados que saltan a la vista, no sólo en las celebridades extranjeras nombradas, sino en compatriotas. Están los ejemplos de Fernando Lúpiz, Laura Novoa, Osvaldo Laport, Marcelo Tinelli o Soledad Silveyra, entre otros. No es privativo de artistas, sino que se extiende a otros ámbitos:

Martín Redrado, economista con pinta de galán o el empresario Oliva Funes, que salta del avión al gimnasio.

Daniel Tangona entrena a Oliva Funes hace 12 años ininterrumpidos 3 veces por semana. Hay un personal trainer en nuestro futuro porque son compañeros de ruta de la moda salud que ha llegado para quedarse porque es la única fuente de la juventud a nuestro alcance.

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